La escritura del dios, de Jorge Luis Borges: audiorrelato dramatizado

La escritura del dios, de Jorge Luis Borges: audiorrelato dramatizado

Un sacerdote maya encerrado junto a un jaguar busca en sus manchas la frase mágica de su dios. El cuento de Borges dramatizado por Joseba Bajo, con resumen, final explicado y temas.

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Un sacerdote maya encerrado junto a un jaguar busca en sus manchas la frase mágica de su dios. El cuento de Borges dramatizado por Joseba Bajo, con resumen, final explicado y temas.

«La escritura del dios» es un cuento de Jorge Luis Borges publicado en la revista Sur en febrero de 1949 y recogido ese mismo año en el libro El Aleph. Lo cuenta Tzinacán, un sacerdote maya al que Pedro de Alvarado ha encerrado en una cárcel de piedra con un jaguar al otro lado del muro, y que se pasa años intentando leer en las manchas de la fiera la frase mágica que su dios escribió el primer día del mundo. Lo dramatizamos en Sólo el Penitente Pasará con la voz, el montaje y el sonido de Joseba Bajo, en el episodio que él mismo secuestró aprovechando que Iñaki y Ariadna no estaban. Aquí tienes el resumen, el final explicado (el jaguar, la rueda, la renuncia) y nuestra lectura. Trae linterna: en esa celda solo hay luz un instante al día.

RelatoLa escritura del dios
AutorJorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986)
Publicación originalRevista Sur, febrero de 1949. Ese mismo año entra en el libro de cuentos El Aleph
ProgramaSólo el Penitente Pasará · primer penitente tras el verano de 2023
Estreno24 de septiembre de 2023
NarraciónJoseba Bajo
PresentaJoseba Bajo, de okupa, en ausencia de Iñaki Tovar y Ariadna Giménez
Montaje y sonidoJoseba Bajo
Duración28 minutos (el relato empieza en el 5:36 y dura unos 21)
EscuchasMás de 8.000 entre iVoox, Spotify y YouTube
Escúchalo eniVoox · Spotify · YouTube · aquí arriba

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Sinopsis sin destripes

Tiempos de la conquista. Los conquistadores de Pedro de Alvarado han quemado la pirámide de Qaholom y han torturado a su último sacerdote, Tzinacán, para que les diga dónde hay un tesoro escondido. No habló. Su premio es una cárcel en forma de media esfera, de piedra, partida en dos por un muro que no llega al techo. En una mitad está él. En la otra, un jaguar que da vueltas sin parar.

Una vez al día, a mediodía, un carcelero abre una trampilla en lo alto y les baja agua y carne con una polea. Durante ese instante de luz Tzinacán puede ver al animal. Ha perdido la cuenta de los años, ya no puede ni levantarse y, para no volverse loco, se dedica a recordar todo lo que sabía. Hasta que le vuelve a la memoria una vieja tradición de su dios: una sentencia mágica, escrita el primer día de la creación para conjurar las desgracias del fin de los tiempos, escondida en algún lugar del mundo a la espera de un elegido que sepa leerla. El último sacerdote de ese dios empieza a sospechar que el elegido podría ser él. Y el gato gigante del otro lado del muro empieza a parecerle algo más que un compañero de celda.

Es, básicamente, una escape room para un solo jugador, sin pistas, sin reloj y con cien kilos de felino como único material de trabajo.

Sobre Jorge Luis Borges

Joseba lo presentó en el programa como «escritor, poeta, ensayista y traductor argentino», y la definición se queda corta por modestia. Borges nació en Buenos Aires en 1899 y murió en Ginebra en 1986, y es el gran arquitecto de laberintos de la literatura en español: bibliotecas infinitas, espejos que se multiplican, sueños dentro de sueños y, muy a menudo, tigres, una de sus obsesiones de toda la vida. En este cuento usa «jaguar» y «tigre» como si fueran la misma fiera. «La escritura del dios» comparte libro con «El Aleph», el cuento del punto que contiene todos los puntos del universo, y se nota: los dos hablan de alguien que, por un instante, lo ve todo.

Joseba admitió de entrada que el relato «quizás no encaje del todo en el estricto canon del penitente». Aquí no hay monstruo ni casa encantada. Hay algo más inquietante: un hombre que encuentra el poder absoluto y decide no usarlo.

Resumen completo y final explicado

⚠️ Destripe: aquí se cuenta el cuento entero, final incluido. Si aún no lo has escuchado, dale al play y vuelve luego. Tzinacán no tiene prisa: lleva siglos esperando.

Dónde está escrita la frase del dios. Tzinacán razona como un detective encerrado. El dios quería que su mensaje llegara intacto hasta el final de los tiempos, así que no pudo escribirlo en nada que cambie o muera. Las montañas se allanan, los ríos se desvían, los imperios caen y hasta las estrellas se mueven. Tiene que ser algo que dure más que cualquier individuo: una especie que se repita generación tras generación. Entonces recuerda que el jaguar es uno de los atributos del dios. El mensaje estaría impreso en la piel de los jaguares, copiado de padres a hijos durante siglos, como un libro que se reedita solo. Y él tiene uno al otro lado del muro.

Años leyendo manchas. Durante ese instante de luz diario, Tzinacán memoriza el pelaje: puntos, rayas en la cara interna de las patas, anillos que se repiten, manchas con el borde rojizo. ¿Será cada forma un sonido, una palabra? Grita a la bóveda que es imposible. Y poco a poco cambia la pregunta: ¿qué clase de frase escribiría una mente absoluta? Si en cualquier idioma humano decir «el tigre» ya implica sus padres, los ciervos que se comió, la hierba de la que comieron los ciervos, la tierra y el cielo, la palabra de un dios tendría que contener el universo entero, de golpe y a la vez. Un dios diría una sola palabra, y en ella estaría todo. Nuestras palabras más grandes, «todo», «mundo», «universo», son apenas su sombra.

La pesadilla de la arena. Una noche sueña que en el suelo de la celda hay un grano de arena. Luego tres. Luego tantos que lo entierran. Se despierta… dentro de otro sueño, y una voz le explica que hay infinitos sueños metidos unos en otros y que morirá antes de llegar a despertar del todo. Con la boca llena de arena, grita que ninguna arena soñada puede matarlo, y lo despierta la luz: el carcelero, la polea, la carne, el agua. Tzinacán se reconcilia con su prisión y le da las gracias a todo lo que contiene: la humedad, la piedra, el tigre, su cuerpo gastado. Ha dejado de pelearse con su destino.

La rueda. Justo entonces llega el éxtasis: la unión con la divinidad, o con el universo, que para él vienen a ser lo mismo. Ve una rueda altísima, que no está delante ni detrás de él sino en todas partes. «Esa rueda estaba hecha de agua, pero también de fuego», y aunque se le ve el borde es infinita. Está tejida con todo lo que fue, es y será. Tzinacán es una de sus hebras. Pedro de Alvarado, su torturador, es otra. Ahí están todas las causas y todos los efectos, y basta mirarla para entenderlo todo. Ve los orígenes que cuenta el «libro del común», que es el Popol Vuh de los mayas quichés: las montañas surgiendo del agua, los primeros hombres de palo, los cacharros y los perros que se rebelaron contra ellos. Ve, por detrás de todos los dioses, una divinidad sin rostro. Y, entendiéndolo todo, entiende también la escritura del tigre: son catorce palabras, cuarenta sílabas, que parecen puestas al azar.

El final. Le bastaría decirlas en voz alta para ser todopoderoso: derribar la cárcel, volver a ser joven e inmortal, que el tigre despedace a Alvarado, sacrificar españoles con el cuchillo ritual, reconstruir la pirámide y el imperio, gobernar las tierras de Moctezuma. Y no lo hace: «nunca diré esas palabras, porque ya no me acuerdo de Tzinacán». Quien ha visto el universo, explica, ya no puede preocuparse por la suerte de un hombre ni de su pueblo, aunque ese hombre sea él mismo, porque ahora él no es nadie. Deja que el misterio muera con él y se queda tumbado en la oscuridad, dejando que el tiempo se olvide de él.

Qué significa. Tzinacán no renuncia a la venganza por bondad ni por miedo, sino porque el hombre que quería vengarse ya no existe. La visión de la rueda le ha mostrado que todo forma parte de una misma trama, y desde ahí su yo, su rencor y su nación son un detalle insignificante. Alvarado no es un enemigo, es otra hebra del mismo tejido: vengarse sería como tirar de un hilo de la tela de la que él mismo está hecho. Además, el cuento celebra que entender da más dicha que imaginar o sentir. Después de eso, el poder le parece una baratija. La paradoja, muy de Borges, es cruel: la fórmula que lo daría todo solo la descifra quien ya no quiere nada.

Y la lectura cenagosa, la de la casa: el último sacerdote de un pueblo arrasado tiene en la boca la llave para deshacer la conquista y elige el silencio. Puede leerse como iluminación mística o como la derrota más elegante de la literatura. Borges no te dice cuál, y ahí es donde se te queda el frío.

Claves y temas del relato

  • El mundo como texto. Para Tzinacán, la naturaleza está escrita y solo hace falta saber leerla. El jaguar es una página viva y sus manchas son un código, vaya, un QR precolombino que se reproduce en las cavernas. Es la vieja idea del universo como libro, llevada al extremo por el escritor que imaginó una biblioteca infinita.
  • El lenguaje de un dios. Si una palabra humana ya arrastra consigo medio cosmos, la de un dios lo contiene entero. Es el mismo vértigo de «El Aleph», el cuento que da título al libro: la totalidad cabe en un punto o en una palabra, y verla te cambia para siempre.
  • Sueños dentro de sueños. La pesadilla de la arena infinita es Origen sesenta años antes y sin peonzas. Tzinacán solo sale del laberinto cuando deja de luchar contra su cárcel y la acepta como parte de sí mismo.
  • Víctima y verdugo, hilos de la misma tela. En la rueda, Tzinacán y Alvarado son hebras de una sola trama. Borges vuelve a esa idea en el mismo libro, en «Los teólogos», donde dos enemigos resultan ser, para Dios, una misma persona.
  • Conquista y memoria. Pirámide quemada, ídolo derribado, sacerdote torturado por un tesoro: el fondo es la conquista de los pueblos mayas por Pedro de Alvarado. Las visiones beben del Popol Vuh (Qaholom es uno de sus nombres para el dios padre, el que engendra), mientras que «tzinacán» es una palabra náhuatl que significa murciélago, y el sueño de poder acaba en las tierras de Moctezuma. Borges mezcla lo maya y lo mexica sin pedir permiso a nadie.
  • El anti-Lovecraft. En los mitos de Cthulhu, quien vislumbra la verdad del cosmos acaba loco. Tzinacán la vislumbra entera y alcanza la dicha y la indiferencia absoluta. Es Neo viendo el código de Matrix y, en vez de repartir patadas, echándose a dormir. Que ustedes elijan qué final da más miedo.

Lo que dijimos en el programa

Este penitente tuvo un arranque de golpe de estado. 0:30 Joseba abrió con un «Ya me imagino lo que estaréis pensando: ¿dónde están Iñaki Tovar y Ariadna Giménez?», y se planteó en voz alta si estábamos ante una «maliciosa suplantación». La versión oficial: Ariadna, con compromisos profesionales, e Iñaki, de vacaciones en Vietnam tras un verano trabajando. La versión de Joseba 1:08: perdido con su esposa en la selva, «luchando por sus vidas contra arañas de un palmo y mosquitos del tamaño de langostinos que saben más de trigonometría que yo». Y añadió que el penitente no estaba en buenas manos, y que todos lo sabíamos.

3:28 Con la casa vacía, confesó, se sentó en el sofá con una cerveza y los pies en la mesa, y aprovechó «vilmente» para salirse por la tangente y elegir un cuento fuera del canon habitual del programa. 4:14 Presentó a Borges y el relato, y lo resumió en una frase: «Personalmente creo que es un relato bellísimo». 5:15 Su propósito: haceros olvidar el ruido durante 22 minutos y llevaros de la mano «hasta la más oscura de las celdas».

Esta vez no hubo comentario final. Tras la última frase de Tzinacán, Joseba deja que el silencio cierre el episodio y entra directamente la despedida del programa. En los comentarios de iVoox completamos la faena: «Había que darle un toque «Dark» a Borges. Con todo el respeto, claro», respondimos a Víctor Montolí. Y Ariadna, ya de vuelta, lo definió como «un buen comienzo de temporada de la mano del maestro Borges» y como 22 minutos de «fantasía chamánica».

Lo que dicen los penitentes

Diez comentarios del público, ocho en iVoox y dos en Spotify (en YouTube, silencio de celda), más las respuestas del equipo. El elogio a la narración de Joseba es casi unánime y llega hasta 2026. Ayala aportó la definición de Borges de la historiadora Diana Uribe, «una figura caleidoscópica», además de un verso del «Poema de los dones», y se quejó, con razón, de que no le llegó la notificación del estreno. David Cabeza recordó que lo leyó de niño y le impresionó, el fae confesó que nos echaba de menos y Gorila Fernández lo resumió en una palabra: «Impresiomante». La única voz disidente fue contra Borges, no contra el audio.

«Parecía imposible mejorar a Borges, ésta narración lo hizo.»

Leo · Spotify

«le has dado una fuerza que no he escuchado en otros canales (este mismo relato)»

Carlos Macias Garcia · iVoox

«Creo que Borges siempre se merece pasar y, además, lo habéis llevado a vuestro cenagoso terreno»

Víctor Montolí · iVoox

«El siempre horroroso Borges. Sólo le conozco media docenita de cuentos superiores»

Losange Sable · iVoox

Transcripción de la introducción

Leer la transcripción: la introducción de Joseba Bajo y la presentación del relato

Joseba Bajo 0:30: Ya me imagino lo que estaréis pensando: ¿dónde están Iñaki Tovar y Ariadna Giménez? ¿Qué es esto? ¿Algún tipo de broma? Quizás se trata de una maliciosa suplantación. ¿Se habrá hecho este tío con los mandos del penitente, valiéndose de arteras y maliciosas tretas? Ojalá, porque así habría sido todo mucho más divertido. Pero la triste realidad es que Ariadna se encuentra atendiendo unos compromisos profesionales e Iñaki, después de pasarse el verano currando, se ha marchado de vacaciones a Vietnam. Pero no todo es de color de rosa, porque, según me han contado, está perdido junto a su esposa en algún lugar de la ignota y sibilina selva vietnamita. Y allí están, luchando por sus vidas contra arañas de un palmo y mosquitos del tamaño de langostinos que saben más de trigonometría que yo.

Así que desde aquí les mando un abrazo a Ariadna e Iñaki. Os diría que no os preocupéis, que el penitente está en buenas manos, pero todos sabemos que tenéis miedo porque no es así. Así que, desvelado el misterio de esta mi intrusión en vuestras vidas, podemos dar comienzo con el penitente de hoy.

[…]

Joseba Bajo 2:44: Y bueno, lo primero siempre es quitar la tirita del spam. Ya sabéis que podéis encontrarnos en las redes sociales habituales y en todas o en casi todas las plataformas de audio. Podéis visitar nuestra página, teatroroboticodemisterio.com, donde podréis encontrar todos los penitentes, también 7 Pecados Digitales, nuestro programa de recomendaciones frikulturales dirigido por Iñaki Tovar, y por supuesto nuestras ficciones sonoras originales, dirigidas por un servidor.

Como os podréis imaginar, cuando me han dado las llaves de Sólo el Penitente Pasará, me he encontrado la casa vacía. Así que no he tardado ni un minuto en sentarme en el sofá con una cerveza, con los pies apoyados en la mesita de la sala. Valiéndome de la desvalida situación de Ariadna e Iñaki, he aprovechado vilmente para salirme por la tangente y he seleccionado para vosotros un relato que quizás no encaje del todo en el estricto canon del penitente, pero que espero que sea de vuestro agrado.

Joseba Bajo 4:14: Se trata de «La escritura del dios», del escritor, poeta, ensayista y traductor argentino Jorge Luis Borges. «La escritura del dios» forma parte del libro de cuentos El Aleph, publicado en 1949, y nos narra la historia de Tzinacán, sacerdote de la pirámide de Qaholom. Tzinacán fue encarcelado por Pedro de Alvarado y, en la soledad, se dedicará a desentrañar los secretos del cosmos: esa escritura del dios.

Personalmente creo que es un relato bellísimo, y tan solo espero haberle hecho con mi interpretación una pequeña porción de la justicia que se merece. Como también espero poder transmitiros, aunque sea una pequeña porción, las emociones y las ideas que encierra este relato. Haceros olvidar durante 22 minutos todo el ruido, tomaros de la mano y llevaros hasta la más oscura de las celdas, donde nos aguarda Tzinacán de Qaholom. Sed felices y gracias por escucharnos.

[…]

Despedida 27:56: Atrévete a cruzar el umbral y envíanos tu escrito a relatos@teatroroboticodemisterio.com. Te esperamos en el siguiente programa. Si te atreves.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «La escritura del dios», de Borges?

De Tzinacán, sacerdote maya de la pirámide de Qaholom, encarcelado por el conquistador Pedro de Alvarado junto a un jaguar. En la oscuridad busca la sentencia mágica que su dios escribió el primer día de la creación, deduce que está escrita en las manchas del jaguar y, tras una visión del universo, logra descifrarla, pero decide no pronunciarla.

¿Quién escribió «La escritura del dios» y en qué libro está?

El escritor argentino Jorge Luis Borges. El cuento se publicó en la revista Sur en febrero de 1949 y ese mismo año se incluyó en su libro de cuentos El Aleph.

¿Qué significa el final de «La escritura del dios»?

Tzinacán descifra la fórmula de catorce palabras que lo haría todopoderoso y no la dice porque, tras ver el universo entero en una rueda infinita, ha dejado de ser él mismo: ya no le importan su venganza, su pueblo ni su propia suerte. El poder absoluto solo llega a quien ya no lo desea.

¿Qué simbolizan el jaguar y la rueda en el cuento?

El jaguar es el soporte del mensaje divino: el dios lo escribió en su piel para que se copiara de generación en generación. La rueda, hecha de agua y fuego, es la visión mística de la totalidad: todas las causas y los efectos tejidos en una trama donde la víctima, Tzinacán, y el verdugo, Alvarado, son hilos de la misma tela.

¿Dónde escuchar «La escritura del dios» en audio?

Aquí mismo, en el reproductor de arriba, y en iVoox, Spotify o YouTube, dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará, en la voz de Joseba Bajo. Es gratis.

Sigue escuchando

  • La última pregunta, de Isaac Asimov: otra búsqueda de la palabra que lo explica todo, con ordenadores en vez de jaguares.
  • Los que se alejan de Omelas, de Ursula K. Le Guin: más gente que entiende demasiado y elige marcharse en silencio.
  • La ventana tapiada, de Ambrose Bierce: otro felino a oscuras, aunque este no viene a traer revelaciones.
  • Los gatos de Ulthar, de H. P. Lovecraft: queda demostrado que con los gatos, grandes o pequeños, no se juega.

¿Has descifrado ya tus catorce palabras o sigues contando manchas? Cuéntanoslo en los comentarios: los leemos todos, incluso los de los que odian a Borges. Y si quieres que el teatro siga abierto y gratis, puedes invitarnos a un café o asomarte a nuestro Telegram. Sólo el penitente pasará.

Tienta a los demás
Presentado por
Iñaki Tovar

Iñaki Tovar dirige el marketing y la comunicación de Teatro Robótico de Misterio y es creador, director y presentador de los podcasts 7 Pecados Digitales y Sólo el Penitente Pasará. Monta y sonoriza buena parte de los audiorrelatos de la casa, firma la dirección visual y el arte generativo de El Vacío (donde además pone voz a Nímet Ruhr) y confiesa haber descubierto más de un clásico del terror de madrugada, en «Historias» de Radio Nacional.

Escribe las fichas de esta web, de las audioseries originales a los audiorrelatos de terror y de ciencia ficción: si algo da miedo, es culpa suya. Quién más está detrás del telón, en Quiénes somos.

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