«La ventana tapiada» (The Boarded Window, 1891) es un cuento de terror de Ambrose Bierce sobre un colono de Ohio que vela a su mujer muerta en una cabaña perdida en el bosque y, desde esa noche, vive con la única ventana de la casa clavada a tablazos. Lo dramatizamos en el episodio 9 de Sólo el Penitente Pasará: veinte minutos de relato en la voz de Joseba Bajo, con bosque, viento, madera que cruje y un fogonazo de rifle que no vas a olvidar. Ni tú ni tus vecinos, si lo escuchas con altavoz.
| Relato | La ventana tapiada (The Boarded Window: An Incident in the Life of an Ohio Pioneer) |
|---|---|
| Autor | Ambrose Bierce (1842 – ¿1914?) |
| Publicación original | The San Francisco Examiner, 12 de abril de 1891. Ese mismo año entra en Tales of Soldiers and Civilians |
| Programa | Sólo el Penitente Pasará · temporada 1, episodio 9 (SPP 1×09) |
| Estreno | 12 de marzo de 2023 |
| Narración | Joseba Bajo |
| Presentan | Iñaki Tovar y Ariadna Giménez |
| Montaje y sonido | Iñaki Tovar |
| Duración | 34 minutos (el relato empieza en el 7:54 y dura unos 20) |
| Escúchalo en | iVoox · Spotify · Apple Podcasts · aquí arriba |
Sinopsis sin destripes
Ohio, 1830. A pocas millas de lo que hoy es Cincinnati hay un bosque inmenso, poblado por colonos de esos que levantan una cabaña, malviven y, cuando las cosas empiezan a irles bien, se marchan más al oeste a sufrir un poco más. Uno de ellos, Murlock, no se marcha nunca. Vive solo, no sonríe y no dice una palabra de más. Su cabaña tiene una puerta y, enfrente, una ventana tapiada desde que nadie recuerda. Y no es que le moleste la luz: al viejo se le veía tomando el sol en la puerta como un lagarto de frontera.
Cuando Murlock aparece muerto y lo entierran junto a su mujer, el narrador decide contar lo que le contó su abuelo: qué pasó la noche en que ella murió y por qué esa ventana no volvió a abrirse. Spoiler emocional: nada bueno.
Sobre Ambrose Bierce, el amargo Bierce
Bierce nació en 1842 en una granja pobre de Ohio, a un paseo del escenario de este cuento. Luchó en la Guerra de Secesión con la Unión, volvió con la mirada de quien ha visto demasiado y se hizo periodista en San Francisco. Allí sus columnas contra la corrupción le valieron el apodo de Bitter Bierce, el amargo Bierce. Hoy se le recuerda por El diccionario del diablo y por cuentos con giro final como «El incidente en el puente del búho», que también hemos dramatizado. En 1913 se fue a México a seguir la revolución de Pancho Villa y se lo tragó la tierra: se cree que murió en 1914, pero su cuerpo nunca apareció. En una de sus últimas cartas dejó escrito que acabar fusilado contra un muro mexicano le parecía mejor final que la vejez o una caída por las escaleras de la bodega: «Ser un gringo en México, eso sí es eutanasia». Un señor encantador.
Resumen completo y final explicado
⚠️ Destripe: aquí se cuenta el final. Si aún no lo has escuchado, dale al play y vuelve luego. Te esperamos con la vela encendida.
De joven, Murlock llega al bosque con una esposa a la que adora. Un día vuelve de cazar y la encuentra delirando de fiebre. No hay médico ni vecinos en millas a la redonda, y al tercer día ella pierde el conocimiento. Él la da por muerta. Aturdido, sin una lágrima, la amortaja, se sienta junto a la mesa donde yace y se queda dormido. Por la ventana abierta entra un lamento largo, como el de un niño perdido en el bosque.
Se despierta a oscuras. La mesa se sacude. Pasos de pies descalzos. Algo pesado choca contra la mesa y cae al suelo en una refriega imposible de entender. Murlock alarga los brazos y el cuerpo ya no está. Coge el rifle, dispara a ciegas y el fogonazo le enseña una pantera arrastrando a su mujer hacia la ventana, con los colmillos clavados en su garganta.
Al amanecer encuentra el cuerpo junto a la ventana, con la garganta destrozada. Y Bierce guarda el golpe para la última línea: entre los dientes de la mujer hay un trozo de la oreja de la pantera. No estaba muerta. Despertó, se defendió de la fiera a mordiscos y murió por las heridas mientras su marido dormía al lado. La ventana tapiada es la culpa de Murlock hecha carpintería, y por eso con 50 años aparentaba 70.
Claves del relato
- Un falso cuento de fantasmas. Todo invita a esperar un espectro: la cabaña en ruinas, el fantasma que según los críos del pueblo ronda el lugar, los pasos en la oscuridad. Lo que hay es peor porque es posible: una fiera hambrienta y una mujer dada por muerta antes de tiempo. La crítica lo emparenta con «El entierro prematuro» de Poe, el gran clásico del terror a despertarse en la caja.
- La ventana como umbral. Por ella entra el lamento, por ella intenta salir la pantera, y tapiarla es la única respuesta que encuentra Murlock. Es la pistola de Chéjov del cuento, solo que con tablones.
- La frontera de Bierce. Como en sus cuentos de la Guerra de Secesión, la gente vive en el filo entre la civilización y lo salvaje, donde nadie llega a tiempo para salvarte. Ni la caballería ni el médico ni un guionista benevolente.
- El narrador que duda. La historia llega de segunda mano, del abuelo del narrador, que admite que quizá recuerde mal. Bierce te pide que no te fíes de nadie hasta la última frase.
Lo que dijimos en el programa
Iñaki descubrió este cuento de noche, como tantos otros, en la versión que hizo Radio Nacional de España para Historias, el mítico programa de Juan José Plans. 29:16 Confiesa que la primera vez se lo tragó entero: pensaba que era una historia de fantasmas en la que el alma de la mujer volvía para vengarse de un marido que no la había cuidado bien. «Cuando te das cuenta de lo de la bestia, ya es una primera sorpresa», pero la de verdad llega después: «la pobre mujer que no estaba muerta». 30:21 Lo imagina como una película: el fogonazo, la pantera, el rugido. Para él es uno de los relatos más magistrales de Bierce, y así lo vendió en la introducción: «Final desgarrador, nunca mejor dicho».
Para la adaptación buscamos la versión más completa del texto, porque Bierce lo reescribió varias veces, ampliándolo y puliéndolo con los años. Es el segundo cuento suyo que dramatizamos, después de «El incidente en el puente del búho», que tiene más de un punto en común con este.
Lo que dicen los penitentes
El estreno tuvo su propio terror: durante las primeras horas el audio no cargaba en iVoox y los penitentes se buscaron la vida descargándolo («descargarlo primero y ya», recomendó JC López, héroe sin capa). Cuando por fin pudieron escucharlo, la crítica se rindió al giro final.
«Bierce siempre parece tener un «as» bajo la manga y, cuando consideramos que el terror y el asombro no pueden ir a más, nos sorprende con una frase breve.»
Ayala · iVoox
«Gracias Ariadna, Iñaki y Joseba, un trabajo magnífico!!»
Ayala · iVoox
Transcripción de la introducción y del comentario
Leer la transcripción: introducción, presentación del autor y comentario final
Iñaki Tovar: Hoy os traemos un breve pero intensísimo relato de terror de uno de los grandes maestros, que ya sabéis que nos encanta retratar por aquí. Se trata en esta ocasión de Ambrose Bierce. Bitter Bierce, el amargo Bierce. Los que nos lleváis siguiendo desde hace tiempo lo recordaréis porque es el autor de otro relato que ya dramatizamos en Sólo el Penitente Pasará, cuando formaba parte de las secciones de 7 Pecados Digitales: «El incidente en el puente del búho», un relato muy del estilo de este autor y que veréis que guarda ciertos puntos de conexión con este de hoy, «La ventana tapiada», The Boarded Window. Ha sido reeditado varias veces; el propio autor escribió varias versiones, ampliando su historia ligeramente y mejorándola con el paso del tiempo. Aquí os traemos una de las versiones más completas que yo he podido encontrar hasta la fecha.
Imagina una casa abandonada y medio en ruinas en un bosque fronterizo. Una casa que aún guarda los ecos de los fantasmas de sus habitantes. Una casa en la que destaca una cosa: una ventana extrañamente tapiada. ¿Quieres descubrir por qué?
Iñaki Tovar 4:42: Ambrose Bierce, nacido en 1842. Comenzamos su historia en una granja de Ohio. Su padre era un granjero pobre y su madre, ambiciosa, siempre tuvo en mente el éxito para sus hijos. La vida en la granja no era fácil y Bierce tuvo que abandonar la escuela para ayudar a su familia. Pero Ambrose tenía otros planes y en 1861 se unió al ejército de la Unión, donde luchó en la guerra civil. Después se trasladó a San Francisco, donde comenzó su carrera como periodista y escritor. Era famoso por sus columnas satíricas y sus colegas lo apodaron Bitter Bierce, el amargo Bierce, precisamente por ese estilo mordaz, oscuro. Pero la verdadera fama le llegó con su habilidad para escribir cuentos cortos de terror. […] En 1913 decidió viajar a México para unirse a la revolución de Pancho Villa, en plan periodista observador. Escribió varias cartas a amigos y familiares, pero luego misteriosamente desapareció. Se cree que murió durante la batalla de Ojinaga en 1914, pero su cuerpo nunca fue encontrado. […] Qué cachondo, el amigo Bitter Bierce. Así que muy atentos a la magistral narración que ha hecho Joseba Bajo para vosotros.
[…]Iñaki Tovar 28:52: Acabas de escuchar «La ventana tapiada», un relato de Ambrose Bierce interpretado por Joseba Bajo y montado y sonorizado por el que os habla, Iñaki Tovar. ¿Qué os había prometido? Final desgarrador, nunca mejor dicho, ¿verdad?
No sé qué habéis pensado vosotros, pero la primera vez que yo escuché este relato, que una vez más fue por la noche, en el programa Historias de Juan José Plans, maravillosamente dramatizado por el equipo de Radio Nacional de España, yo estaba pensando en una típica historia de fantasmas: que el alma de la mujer había quedado atrapada en los bosques, se colaba en la cabaña de su marido, que no le había dado los cuidados apropiados, y le hacía ahí su pequeña vendetta. Pero cuando te das cuenta de lo de la bestia, ya es una primera sorpresa: al final todo esto no tenía nada de sobrenatural, era simplemente una pantera atraída por una presa fácil, que le hincaba los dientes en el cuello y se la intentaba llevar. Ya es bastante terrorífica la escena: imaginarnos al marido en la oscuridad sin saber qué pasaba con esos ruidos, ese momento de echar las manos hacia delante, donde estaba postrado el supuesto cadáver de tu mujer, y ver que ya no está. Y pegar ese fogonazo… Me imagino perfectamente esto en una película: el fogonazo, la pantera, el rugido y el cuello de la pobre mujer. De la pobre mujer que no estaba muerta. Esa es la verdadera sorpresa con la que Bierce soltaba esas gotitas de su veneno tan sutil.
Era muy de su gusto hacer este tipo de relatos fronterizos, relacionados siempre con la guerra de Secesión estadounidense. Ya sabéis que él participó en ella y luego acabó sus días en la de Pancho Villa. En este contexto de guerras civiles y de gente que vive en los límites, en las fronteras entre lo natural, lo salvaje y la civilización, ahí donde pueden pasar cosas indómitas, simplemente ver una casa abandonada con una ventana tapiada puede suscitar algo en tu imaginación. Desde luego, en la calenturienta imaginación de Ambrose Bierce, para suerte de todos nosotros, y para dejarnos relatos de esta envergadura, que a mí personalmente me parecen magistrales.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «La ventana tapiada»?
De Murlock, un colono de Ohio que vela de noche a su mujer, a la que cree muerta de fiebres, en una cabaña aislada. Una pantera entra por la ventana y, con el fogonazo de su rifle, él descubre una verdad terrible. Desde entonces vive con esa ventana tapiada.
¿Quién escribió «La ventana tapiada» y cuándo se publicó?
El escritor y periodista estadounidense Ambrose Bierce. Se publicó en The San Francisco Examiner el 12 de abril de 1891 y ese mismo año se recogió en su libro Tales of Soldiers and Civilians.
¿Qué significa el final de «La ventana tapiada»?
Que la mujer no estaba muerta. Despertó, se defendió de la pantera y le arrancó un trozo de oreja con los dientes antes de morir por la herida. Murlock la había dado por muerta demasiado pronto y se durmió a su lado; tapiar la ventana fue su manera de cargar con esa culpa.
¿Es un relato sobrenatural?
No. Bierce juega a que esperes un fantasma, pero todo tiene una explicación natural, y eso lo hace todavía más cruel.
¿Dónde puedo escuchar «La ventana tapiada» en audio?
Aquí mismo, en el reproductor de arriba, y en iVoox, Spotify o Apple Podcasts, dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará. Es gratis.
Sigue escuchando
- El incidente en el puente del búho, de Ambrose Bierce: el otro giro final del amargo Bierce. Sabe todavía peor.
- El barril de amontillado, de Edgar Allan Poe: más gente encerrada donde no debe, ahora en sonido inmersivo.
- La pata de mono, de W. W. Jacobs: otra familia que debió quedarse quietecita en casa.
- El guardavías, de Charles Dickens: el episodio siguiente. Dickens, pero con fantasmas y sin huerfanitos.
¿Lo has escuchado con la luz apagada? Cuéntanoslo en los comentarios: los leemos en voz alta en el siguiente programa, para vergüenza de todos. Y si quieres que el teatro siga abierto y gratis, puedes invitarnos a un café o asomarte a nuestro Telegram. Que ustedes lo pasen mal.





