El barril de amontillado, de Edgar Allan Poe: audiorrelato dramatizado en Audiomascope

El barril de amontillado, de Edgar Allan Poe: audiorrelato dramatizado en Audiomascope

El cuento de Edgar Allan Poe sobre Montresor, Fortunato y una venganza servida en la bodega, dramatizado en Audiomascope y con videorrelato en YouTube. Resumen, personajes y final explicado.

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El cuento de Edgar Allan Poe sobre Montresor, Fortunato y una venganza servida en la bodega, dramatizado en Audiomascope y con videorrelato en YouTube. Resumen, personajes y final explicado.

«El barril de amontillado» (The Cask of Amontillado, 1846) es un cuento de terror de Edgar Allan Poe en el que Montresor, un noble italiano, aprovecha el carnaval para vengarse de Fortunato atrayéndolo a las catacumbas de su familia con la excusa de catar un vino. Lo dramatizamos en Sólo el Penitente Pasará, montado y sonorizado en Audiomascope, con Joseba Bajo como Montresor, Iñaki Tovar como Fortunato y, de propina, una entrevista al mismísimo Poe invocado desde la tumba. También tiene videorrelato en YouTube. Ponte los cascos, baja a la bodega y no te fíes de nadie que lleve una pala de albañil en la capa.

RelatoEl barril de amontillado (The Cask of Amontillado)
AutorEdgar Allan Poe (1809 – 1849)
Publicación originalGodey’s Lady’s Book, número de noviembre de 1846
ProgramaSólo el Penitente Pasará · especial de carnaval
Estreno2 de marzo de 2025
RepartoJoseba Bajo (Montresor, el narrador) · Iñaki Tovar (Fortunato) · Borja Abad (Edgar Allan Poe, en la entrevista de la introducción)
PresentaIñaki Tovar
Montaje y sonidoJoseba Bajo, en Audiomascope, el sello de sonido inmersivo de Teatro Robótico de Misterio
VideorrelatoEdición e imágenes generadas con IA (Midjourney y Runway): Iñaki Tovar
Duración36 minutos (la entrevista a Poe empieza en el 3:10 y el relato en el 9:42; dura unos 22)
Escúchalo eniVoox · Spotify · YouTube (audio) · aquí arriba
Míralo enEl barril de amontillado [Vídeorelato dramatizado], en YouTube

Versión en vídeo


Sinopsis sin destripes

Una ciudad italiana sin nombre, en plena semana de carnaval. Montresor, el narrador, nos confiesa de entrada que ha aguantado mil ofensas de Fortunato y que, cuando este pasó al insulto, juró vengarse. Pero con dos condiciones de contable meticuloso: castigar sin que el castigo le salpique y que la víctima sepa muy bien quién le está pasando factura. Mientras tanto, sonrisas y apretones de manos. Nadie sospecha nada.

Fortunato tiene un punto débil: se cree el mayor entendido en vinos de la ciudad. Así que una noche, cuando lo encuentra borracho perdido y disfrazado de bufón, con su gorro de cascabeles, Montresor le suelta el anzuelo perfecto: acaba de comprar un barril que pasa por amontillado y tiene sus dudas. Si Fortunato está ocupado, se lo pedirá a Luchesi. Y no hay vanidoso que soporte oír el nombre de su rival. Los dos bajan a las criptas de los Montresor, entre salitre, huesos apilados y botellas de Medoc. Lo que hay al fondo de esa bodega no te lo vamos a contar aquí arriba.

Personajes: Montresor, Fortunato y Luchesi

  • Montresor. El narrador y el vengador. Noble de una familia antigua y venida a menos, con escudo y lema propios. Paciente, cortés y frío como el granito de su cripta. Le pone voz Joseba Bajo.
  • Fortunato. Rico, respetado, temido y vanidoso. Su orgullo de catador es el único resquicio por el que se cuela la trampa. Se pasa la noche borracho, tosiendo y haciendo sonar los cascabeles. Le da vida Iñaki Tovar.
  • Luchesi. No aparece nunca: es el rival de Fortunato en materia de vinos y Montresor lo nombra una y otra vez como quien agita un trapo rojo delante de un toro con resaca.

Sobre Edgar Allan Poe

Poe nació en Boston en 1809 y murió en Baltimore en 1849, a los 40 años, en circunstancias que todavía se discuten. Inventó el relato policiaco moderno, afinó el cuento de terror psicológico y escribió «El cuervo», que le dio fama pero no dinero. En la introducción lo invocamos «desde las catacumbas» de Baltimore, a través de los vapores de una pipa cargada, según el conjuro, con fragmentos de la necrológica que le escribió Rufus Griswold. La alusión es real: Griswold, su albacea literario, firmó con el seudónimo «Ludwig» un obituario envenenado en el New-York Tribune dos días después de su muerte y se pasó años ensuciando su memoria. Con amigos así, quién necesita emparedadores.

«El barril de amontillado» se publicó en noviembre de 1846 en Godey’s Lady’s Book, una revista para damas de la buena sociedad, un dato que en el programa no nos resistimos a señalar: emparedamientos entre patrones de bordado. Por entonces Poe andaba a la greña con el escritor Thomas Dunn English, pleito por difamación incluido, y parte de la crítica lee el cuento como su ajuste de cuentas literario con él. Lo que sí es puro Poe es la obsesión: la gente encerrada viva recorre su obra de punta a punta.

Resumen completo y final explicado

⚠️ Destripe: aquí se cuenta el final. Si aún no lo has escuchado, dale al play (el relato empieza en el 9:42) y vuelve luego. Te guardamos una copita.

Montresor ha avisado a sus criados de que no volverá hasta la mañana y les ha ordenado no moverse de casa, sabiendo que eso basta para que se larguen todos de fiesta. El palacio está vacío. Coge dos antorchas y conduce a Fortunato escaleras abajo, hasta las catacumbas familiares, bajo el lecho del río. Por el camino finge preocuparse por su tos y le insiste en volver; cada «volvámonos» es un empujón más hacia dentro, porque Fortunato no piensa dejarle el barril a Luchesi. Brindan con Medoc: Fortunato, por los muertos que descansan a su alrededor; Montresor, por la larga vida de su amigo. Cuando Fortunato hace un gesto secreto de masón y duda de que Montresor lo sea, este le enseña, como prueba, una pala de albañil. Fortunato se lo toma a broma.

En la cripta más profunda, junto a un nicho estrecho en la roca, Montresor encadena a Fortunato, borracho y estupefacto, a dos argollas de hierro. Aparta un montón de huesos, saca piedras y mortero y empieza a levantar un muro, hilera a hilera. Fortunato pasa del quejido al silencio, luego al tintineo furioso de la cadena (que Montresor se sienta a escuchar con calma) y por fin a unos alaridos que el narrador contesta gritando todavía más fuerte, hasta acallarlos. A medianoche, con la última piedra a medio colocar, desde el nicho brota una risa y una voz que intenta convertirlo todo en una broma de carnaval. Fortunato suplica: «¡Por el amor de Dios, Montresor!». Y Montresor le devuelve la frase: «Sí, por el amor de Dios».

Ya no hay respuesta. Montresor tira una antorcha por el hueco y solo le contesta el tintineo de los cascabeles. Siente una náusea que atribuye, faltaría más, a la humedad. Coloca la última piedra, vuelve a apilar los huesos delante del muro y remata: durante medio siglo nadie los ha tocado. In pace requiescat.

¿Qué significa el final? Que Montresor cumplió su plan al pie de la letra y salió impune: está contando el crimen cincuenta años después. Pero el cuento deja varias grietas en su muro. Nunca sabremos cuál fue el insulto. La náusea que atribuye a la humedad apunta a un remordimiento que no confiesa. Y que desde la primera línea se dirija a alguien que conoce bien su alma sugiere que, después de medio siglo, le está hablando a alguien, quizá a un confesor en su lecho de muerte. Una venganza perfecta que, sin embargo, necesita ser contada.

Claves del relato

  • El asesino como narrador. Todo lo vemos por los ojos de Montresor, y Montresor nunca explica el motivo. Poe nos convierte en cómplices: escuchamos el crimen de boca de quien lo cometió y salimos de la bodega sin saber si estaba loco, ofendido de verdad o simplemente envidioso de un rival en auge.
  • Ironía a cada paso. La víctima se llama Fortunato (afortunado), va vestida de bufón y brinda por los muertos. Cuando dice que no morirá de un simple catarro, Montresor le da la razón. La pala de albañil como «signo masónico» es el chiste más negro del cuento: el único albañil de verdad en esa cripta es él.
  • Carnaval y máscaras. Montresor se pone un antifaz de seda negra antes de salir de casa. En carnaval nadie mira a quién acompañas, nadie echa de menos a un borracho y los criados nunca están donde deben. Es la fiesta perfecta para desaparecer.
  • Nadie me ofende impunemente. El escudo de los Montresor, un pie de oro que aplasta una serpiente cuyos colmillos se le clavan en el talón, y su lema, Nemo me impune lacessit (el mismo de las armas reales de Escocia), resumen el cuento entero: el que ataca y el que se venga acaban mordidos los dos.
  • El emparedamiento, marca de la casa. Encerrados vivos, emparedados, enterrados antes de tiempo: Poe volvió a esa pesadilla una y otra vez. Aquí la convierte en un crimen frío, sin nada sobrenatural, y por eso más difícil de quitarse de la cabeza.

Lo que dijimos en el programa

Estrenamos el relato el fin de semana de carnaval de 2025, con una introducción a juego 1:18: «mientras todo el mundo se disfraza y las máscaras ocultan lo peor de cada uno, aquí preferimos quitar las caretas y abrazar la oscuridad». Y, ya puestos, antes de que la alfombra roja de los Oscar «se tiña de sangre con discursos y lágrimas fingidas».

Luego vino la ocurrencia de la noche 3:10: invocar al fantasma de Edgar Allan Poe, interpretado por Borja Abad, y entrevistarlo sobre su relato «más enológico». Ojo, penitentes: la entrevista es ficción y mezcla datos reales con bulos de ultratumba. Reales son la publicación en Godey’s Lady’s Book en noviembre de 1846, la enfermedad de su esposa Virginia, el lema escocés que Poe coloca en un escenario italiano o la lectura psicoanalítica de Marie Bonaparte. Las anécdotas de borracheras, editores ahogados en su bodega y diagramas de jugos gástricos son cosecha de la casa. El Poe de Borja no tiene desperdicio: a las damas victorianas les ofreció «decoración macabra» y «todo un tratado de interiorismo sepulcral», y la duda eterna de si el amontillado era de Jerez o de Montilla-Moriles la despacha con un «Elegí amontillado por su doblez semántica».

El guía del programa le confiesa a Poe 7:21 que el momento más inquietante del relato es cuando Montresor se une a los gritos de Fortunato en la oscuridad, y le pregunta por qué nunca reveló cuál fue el insulto. La respuesta del fantasma resume bien el cuento: «La venganza perfecta es aquella que se autoconsume».

En el cierre 33:09, Iñaki Tovar presentó la novedad del episodio: un videorrelato con imágenes generadas por inteligencia artificial, «que nos ha costado nuestro trabajo», para quien quiera ver además de escuchar. Y reconoció que, por muchas veces que hayas leído el cuento o visto sus adaptaciones, incluida la reciente serie de Netflix sobre la casa Usher, siempre pone los pelos de punta: «Esa venganza servida tan fría, ese Montresor riéndose en la oscuridad haciéndole el eco a los gemidos del infortunado Fortunato». Para rematar, contó en qué andaba la productora tras una temporada sin publicar: la adaptación de El Vacío y la del guion de El hombre de la Tierra.

Míralo: el videorrelato en YouTube

Si eres más de ver que de escuchar, o quieres repetir con imagen, tienes «El barril de amontillado» en videorrelato en nuestro canal de YouTube: el mismo audio de Audiomascope con imágenes y vídeo generados con Midjourney y Runway, editados por Iñaki Tovar. Las catacumbas de los Montresor nunca habían estado tan bien iluminadas. Lo cual, en este cuento, no es precisamente una buena noticia.

Lo que dicen los penitentes

El barril dejó 23 comentarios de 18 penitentes: 17 en iVoox, 4 en Spotify y 2 en YouTube. Los primeros días fueron de celebración por la vuelta del teatro tras meses sin relatos, por las voces de Joseba, Iñaki y Borja y por la entrevista a Poe («una pasada», según sevillasystemweb). Hubo brindis con amontillado, chistes de cata («Al mal tiempo… buena caaaata!», slapneck) y hasta deberes: ayala recomendó «El crimen del otro», de Horacio Quiroga, homenaje a este cuento. También hubo dos críticas a la introducción: a C. V. Jackson le sobró el «spoiler antes de empezar» y a Ribbentrop, los cinco minutos de espera. Tomamos nota; el relato arranca en el 9:42. Y en 2026 aún llegaban mensajes preguntando cuándo volveríamos con relatos de forma regular.

«Tenemos en este relato la máxima expresión de la oscuridad humana: La venganza, el orgullo y la locura.»

ayala · iVoox

«Este relato de Poe estaba pidiendo la narración de Iñaki, Joseba y Borja, con esa ironía sádica y el sarcasmo…»

Víctor Montolí · iVoox

«…y la voz penitente que es la pimienta del barril lleno de vino!»

@MercedesSanabria-le2qc · YouTube

«BUENÍSIMO. Tipo Noviembre Nocturno pero mucho mejor.»

Jaime · Spotify

Transcripción de la introducción, la entrevista a Poe y el cierre

Leer la transcripción: introducción de carnaval, entrevista al fantasma de Poe y comentario final

Introducción 1:18: Esta noche, en este fin de semana de carnaval, mientras todo el mundo se disfraza y las máscaras ocultan lo peor de cada uno, aquí preferimos quitar las caretas y abrazar la oscuridad. Y qué mejor manera de hacerlo que convocando a un verdadero maestro del terror gótico. Antes de que la alfombra roja de los Oscar se tiña de sangre con discursos y lágrimas fingidas, vamos a invocar al espíritu de Edgar Allan Poe para que nos presente la historia de hoy, un relato donde el engaño, la venganza y el destino sellado en piedra nos llevarán hasta lo más profundo de la desesperación humana. Así que, penitente, ajusta bien tu máscara, respira hondo, porque ya es demasiado tarde para retroceder. Hoy te presentamos, montado y sonorizado en riguroso Audiomascope, «El barril de amontillado», de Edgar Allan Poe.

El guía 3:10: Desde las catacumbas del panteón de Baltimore, donde reposan manuscritos inacabados y botellas vacías de láudano, convocamos al arquitecto del horror gótico, Edgar Allan Poe. A través de los vapores sulfúricos de esta pipa, cargada con hojas de ayahuasca y fragmentos de su necrológica escrita por Rufus Griswold, surja el espectro literario.

Edgar Allan Poe (Borja Abad): ¿Qué bebedor de absenta posmoderno osa invocar mi fantasma con aromas de tabaco plebeyo?

El guía: Maestro, soy yo, el guía de Sólo el Penitente Pasará, un podcast en el que exploramos los pliegues más oscuros de la literatura. Ahora estamos en pleno carnaval y deseamos diseccionar su relato más enológico. Centrémonos, si le parece, en «El barril de amontillado», publicado en noviembre de 1846 en el Godey’s Lady’s Book, revista para damas de sociedad. Me pregunto cómo concilió esta historia de emparedamiento con patrones de bordado y consejos de etiqueta.

Poe: Las damas victorianas anhelaban escalofríos domésticos. ¿Acaso no les brindé decoración macabra? Nitratos brillando como diamantes mortuorios en las paredes, huesos ordenados con precisión de museo. Todo un tratado de interiorismo sepulcral. Además, necesitaba los quince dólares que pagaba el editor. Virginia tosía sangre en el lecho y el láudano no escaseaba.

El guía: Bien, profundicemos pues en el amontillado. Expertos ibéricos discuten si se refería a Jerez o a Montilla-Moriles. ¿Era una metáfora de la ambigüedad moral o simple desconocimiento enófilo?

Poe: […] Elegí amontillado por su doblez semántica. Para el oído yanqui sonaba tan exótico como elixires prohibidos. Aunque confieso que mi paladar solo conocía ginebra de contrabando. Esa noche de 1843 en Filadelfia, cuando intenté emular a Baudelaire con un brebaje de opio y coñac, terminé escribiendo «El escarabajo de oro» en estado de delirio.

El guía: Un buen relato que sin duda también pasará por este espacio. Y hablando de geografías literarias, usted sitúa la acción en Italia, pero con detalles hispánicos. El lema, Nemo me impune lacessit, «nadie me ofende impunemente», es escocés, pero Fortunato viste a la española. ¿Un juego deliberado de anacronismos?

Poe: Todo cuentista es un falsificador de realidades. ¿Qué mejor escenario que un carnaval veneciano para enterrar verdades incómodas? Las máscaras ocultan rostros, las bodegas esconden cadáveres. Y los lectores prefieren tragarse mis mentiras con disfraz de localismo colorido.

El guía: Analistas freudianos como Marie Bonaparte ven en Montresor su alter ego reprimido. ¿Cuántos Rufus Griswold imaginarios emparedó en sus manuscritos?

Poe: Ciento setenta años muerto y siguen diseccionando mi bilis. Si les contara que en 1845 enredé a un crítico de The Broadway Journal en una disputa sobre vinos generosos, ¿publicarían monografías con diagramas de mis jugos gástricos?

El guía 7:21: Bueno, el momento más inquietante, sin duda, para mí es cuando Montresor se une al grito de Fortunato en la oscuridad. ¿Era complicidad sádica o remordimiento embotellado?

Poe: Todo verdugo lleva una víctima en su médula. Yo mismo grité con él mientras escribía. ¿O acaso cree que Virginia no forcejeó contra sus vendas de tísica cuando le leía borradores?

El guía: Estamos en 2025, maestro, y siguen debatiendo el final abierto de este relato. ¿Por qué nunca reveló la naturaleza del insulto de Fortunato?

Poe: La venganza perfecta es aquella que se autoconsume. Dejar migajas de motivación obliga a los lectores a convertirse en cómplices. Como ese joven editor de Boston que me pagó dos centavos por línea y luego se ahogó en su propia bodega. Coincidencia, claro.

El guía: Maestro Poe, antes de despedirnos, ¿qué mensaje daría a los oyentes de Sólo el Penitente Pasará antes de escuchar su relato?

Poe: Que el carnaval les cubra con su manto de locura transitoria. Recuerden: bajo cada máscara hay un crimen no confesado y en cada bodega, un barril de promesas vacías esperando víctimas crédulas.

El guía: Hasta luego, maestro. Buen viaje. Esperamos volver a escucharle muy pronto. Ahora, queridos oyentes, os dejamos con el relato completo de «El barril de amontillado». Y recordad, en este carnaval de máscaras, solo el penitente que descienda a estas catacumbas sonoras conocerá el desenlace.

[…]

Iñaki Tovar 32:36: Acabas de escuchar «El barril de amontillado», de Edgar Allan Poe, con Joseba Bajo en el papel de narrador, Iñaki Tovar como Fortunato y Borja Abad como el maestro Edgar Allan Poe. Montado y sonorizado en riguroso Audiomascope por Joseba Bajo. Y hoy, con una novedad especial: si os ha gustado escucharlo, os proponemos también visualizarlo. Servidor os ha creado una versión de videorrelato con imágenes generadas por inteligencia artificial, que nos ha costado nuestro trabajo y que os invitamos a ver en el canal de YouTube. Os dejamos enlace en la descripción, a ver qué os parece esta experiencia nueva para disfrutar del relato.

Sin duda, por muchas veces que hayas escuchado o leído el relato de «El barril de amontillado», hayas visto adaptaciones cinematográficas o incluso la más reciente, en la serie de Netflix sobre el hundimiento de la casa Usher, es un relato que siempre pone los pelos de punta. Esa venganza servida tan fría, ese Montresor riéndose en la oscuridad haciéndole el eco a los gemidos del infortunado Fortunato, nunca mejor dicho. Pelos como escarpias, penitentes.

Y bueno, qué más deciros. Llevamos tiempo sin publicar; estamos inmersos en la productora, en Teatro Robótico de Misterio, con las dos siguientes grandes producciones. La primera de ellas va a ser la adaptación en audiorrelato dramatizado de El Vacío, sin duda la mejor historia de ciencia ficción que vais a escuchar en mucho tiempo, y la otra es la adaptación del guion de la película El hombre de la Tierra, una de las joyas de culto de la ciencia ficción también. Así que, como veis, no nos aburrimos, y estamos ya con los preparativos, con el coro de voces penitentes […]. Mientras tanto, os agradezco de verdad, de corazón, que hayáis llegado hasta el final. Por favor, dejadnos vuestro «me gusta» y vuestros comentarios, que nos encanta leerlos y nos dan la vidilla para continuar con esta aventura oscura. Sin más, nos escuchamos en el siguiente episodio. Adiós.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «El barril de amontillado»?

De una venganza. Montresor, que se siente insultado por Fortunato, aprovecha el carnaval para atraerlo a las catacumbas de su familia con la excusa de probar un barril de amontillado. Fortunato, borracho y orgulloso de su paladar, le sigue hasta el fondo de la cripta, donde Montresor lo encadena y lo empareda vivo.

¿Quién escribió «El barril de amontillado» y cuándo se publicó?

Edgar Allan Poe. Se publicó por primera vez en la revista estadounidense Godey’s Lady’s Book, en el número de noviembre de 1846.

¿Quiénes son los personajes de «El barril de amontillado»?

Montresor, el narrador y vengador, y Fortunato, su víctima, un hombre rico y vanidoso que presume de entender de vinos. Un tercero, Luchesi, nunca aparece: es el rival de Fortunato que Montresor menciona para picarle el orgullo.

¿Cómo termina «El barril de amontillado» y qué significa el final?

Montresor empareda vivo a Fortunato en un nicho de la cripta y cuenta que, medio siglo después, nadie ha tocado esos huesos. Salió impune, pero el motivo del odio nunca se explica y la náusea que siente al final, junto a la necesidad de confesarlo cincuenta años más tarde, sugiere que la venganza perfecta no le dejó tan en paz como presume.

¿Dónde puedo escuchar o ver «El barril de amontillado» en español?

En audio, aquí mismo, en el reproductor de arriba, y en iVoox o Spotify dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará. En vídeo, en el videorrelato de nuestro canal de YouTube. Todo gratis.

Sigue escuchando

  • Un descenso por el Maelstrom, de Edgar Allan Poe: el primer Poe del programa. Cambiamos la bodega por un remolino en el océano; la claustrofobia es la misma.
  • La ventana tapiada, de Ambrose Bierce: otra obra de carpintería con muy mala conciencia detrás.
  • Misterios bajo tierra, especial de 7 Pecados Digitales: catacumbas, túneles y criptas para quien se haya quedado con ganas de sótano.
  • La pata de mono, de W. W. Jacobs: más clásicos sobre gente que debió decir que no a tiempo.

¿Habrías bajado a la bodega con Montresor? Cuéntanoslo en los comentarios; prometemos no tomárnoslo como un insulto. Y si quieres que el teatro siga abierto y gratis, puedes invitarnos a un café (o a una copita de amontillado) o asomarte a nuestro Telegram. Sólo el penitente pasará.

Tienta a los demás
Presentado por
Iñaki Tovar

Iñaki Tovar dirige el marketing y la comunicación de Teatro Robótico de Misterio y es creador, director y presentador de los podcasts 7 Pecados Digitales y Sólo el Penitente Pasará. Monta y sonoriza buena parte de los audiorrelatos de la casa, firma la dirección visual y el arte generativo de El Vacío (donde además pone voz a Nímet Ruhr) y confiesa haber descubierto más de un clásico del terror de madrugada, en «Historias» de Radio Nacional.

Escribe las fichas de esta web, de las audioseries originales a los audiorrelatos de terror y de ciencia ficción: si algo da miedo, es culpa suya. Quién más está detrás del telón, en Quiénes somos.

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