Un descenso al Maelström, de Edgar Allan Poe: audiorrelato dramatizado | SPP 1×01

Un descenso al Maelström, de Edgar Allan Poe: audiorrelato dramatizado | SPP 1×01

El relato de Poe sobre el pescador noruego que bajó al remolino de Moskstraumen y volvió con el pelo blanco. Primer episodio de Sólo el Penitente Pasará: ficha, final explicado y lo que dijimos en el programa.

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El relato de Poe sobre el pescador noruego que bajó al remolino de Moskstraumen y volvió con el pelo blanco. Primer episodio de Sólo el Penitente Pasará: ficha, final explicado y lo que dijimos en el programa.

«Un descenso al Maelström» (A Descent into the Maelström, 1841) es un relato de Edgar Allan Poe en el que un viejo pescador noruego cuenta cómo sobrevivió al gran remolino de Moskstraumen, en las islas Lofoten, y cómo seis horas de terror le volvieron el pelo blanco. Lo dramatizamos como primer episodio de Sólo el Penitente Pasará: casi una hora de relato con Iñaki Tovar como el viajero que escucha y Joseba Bajo como el anciano que ya no debería estar vivo. No hay fantasmas ni asesinos: solo el mar, que es bastante peor.

RelatoUn descenso al Maelström (A Descent into the Maelström)
AutorEdgar Allan Poe (1809 – 1849)
Publicación originalGraham’s Magazine, número de mayo de 1841
ProgramaSólo el Penitente Pasará · temporada 1, episodio 1 (SPP 1×01). El estreno del podcast
Estreno18 de septiembre de 2022
RepartoIñaki Tovar (el narrador) · Joseba Bajo (el anciano pescador)
PresentanIñaki Tovar y Ariadna Giménez
Montaje y sonidoIñaki Tovar
Duración1 h 6 min (la introducción de Ariadna empieza en el 4:42, el relato en el 8:08 y dura unos 55 minutos)
Escúchalo eniVoox · Spotify · YouTube · aquí arriba

Versión en vídeo


Sinopsis sin destripes

Un viajero sube con un guía local a la cima del Helseggen, un acantilado de la costa de Noruega, a 68 grados de latitud, para ver desde arriba el remolino que los noruegos llaman Moskoe-strom y el resto del mundo Maelström. El guía parece un anciano de pelo blanco que tiembla al menor esfuerzo, pero asegura que no lo es: hace tres años le ocurrió algo «que jamás le ha ocurrido a otro mortal, o por lo menos a alguien que haya alcanzado a sobrevivir para contarlo».

Desde el borde del precipicio ven cómo el mar, en cuestión de minutos, se convierte en un embudo de más de una milla de diámetro con paredes de agua negra y un bramido que hace temblar la montaña. Y entonces el viejo cuenta su historia: la de tres hermanos pescadores que se jugaban la vida entre las islas para pescar en un día lo que otros en una semana, y la del 10 de julio de 1800, el día en que el huracán llegó sin avisar.

Sobre Edgar Allan Poe y este relato

Poe publicó «Un descenso al Maelström» en Graham’s Magazine, la revista de Filadelfia donde trabajaba como editor, en el número de mayo de 1841. Es uno de sus cuentos «sin fantasma»: no hay nada sobrenatural, y precisamente por eso se le cita como precursor de la ciencia ficción, porque su protagonista se salva aplicando observación y razonamiento en el peor sitio posible. Poe tomó buena parte de los datos del remolino de la Encyclopaedia Britannica y del clérigo noruego Jonas Ramus, a los que el propio relato cita, y los exageró hasta lo imposible. En español el cuento se conoce sobre todo por la traducción de Julio Cortázar, de donde viene el título «Un descenso al Maelström».

En el programa, Iñaki contó que fue de los primeros relatos de Poe que leyó, en «esa biblioteca secreta que tenía mi padre en casa» 2:27, y que a aquella edad le hizo «darle muchas vueltas, literalmente, al coco». Ariadna recordó que la técnica del relato dentro del relato se llama narración enmarcada y que lo que Poe maneja aquí son «flamantes descripciones topográficas, orográficas y climáticas» llevadas «hasta la exageración y lo dantesco» 5:16.

Resumen completo y final explicado

⚠️ Destripe: aquí se cuenta el final. Si aún no lo has escuchado, dale al play y vuelve luego. El remolino no se va a ir a ninguna parte.

El viejo pescador y sus dos hermanos eran dueños de un queche de unas setenta toneladas y los únicos de la costa de Lofoten que se atrevían a pescar entre las islas, más allá de Moskoe. El truco era cruzar el canal del Strom en los quince minutos de calma que hay entre marea y marea, con un viento de lado del que pudieran fiarse. Durante seis años les salió bien. El 10 de julio de 1800 zarparon a las siete, con una brisa suave y el barco lleno de pescado, para cruzar en la calma de las ocho. Al mirar a popa vieron una nube color cobre que subía a toda velocidad; en menos de dos minutos el cielo se cerró y el huracán les arrancó los dos mástiles. Uno se llevó al hermano menor, que se había atado a él.

El narrador se aferra a una armella junto al palo mayor y, cuando logra asomar la cabeza, siente que alguien le agarra el brazo: su hermano mayor, al que daba por muerto, le grita al oído una sola palabra: «¡Moskoe-strom!». Con ese viento, la proa apunta directa al remolino. El hermano señala el cielo: entre las nubes negras se abre un círculo de luna llena, y el narrador saca el reloj. Está parado a las siete. Han perdido la hora de la calma y el Strom está en plena furia. Una ola gigantesca los sube hasta el cielo y, al bajar, el narrador ve el vórtice a un cuarto de milla: «me obligó a cerrar involuntariamente los ojos de espanto».

Entran en el cinturón de espuma que rodea el embudo y allí ocurre lo más extraño del relato: el pescador se tranquiliza. Decide no abrigar esperanza alguna y, libre del miedo, siente curiosidad por explorar el abismo, y hasta pena de no poder contárselo a sus camaradas. El barco gira durante una hora, cada vez más cerca del borde interior. El hermano suelta el barril al que se agarraba, le arranca las manos de la armella y el narrador se la cede sin resistirse: ya no importa quién se sujete a qué. Pasa a popa, se agarra al barril, y el queche se precipita al pozo.

Cuando abre los ojos, el barco cuelga en mitad de un embudo de paredes lisas y negras como el ébano, con la luna derramándose por ellas y, sobre la niebla del fondo, un arcoíris «semejante al angosto y bamboleante puente que según los musulmanes es el solo paso entre el tiempo y la eternidad». Descienden lentamente, vuelta a vuelta, rodeados de restos: trozos de barcos, troncos, muebles, barriles. Y el pescador, delirando o no, se pone a calcular qué objeto caerá antes. Se equivoca siempre, y de sus errores saca tres observaciones: los objetos grandes bajan más rápido; entre dos del mismo tamaño, la esfera baja antes; y los cilindros son los que más se resisten a la succión. Recuerda, además, que algunos de los restos que el Strom devuelve a la costa aparecen intactos. Se ata al barril, intenta explicárselo por señas a su hermano, que sacude la cabeza y se niega a soltar la armella, y se tira al agua.

El final explicado. El barril, un cilindro, desciende mucho más despacio que el queche. Una hora después, el pescador ve el barco, muy por debajo de él, dar tres o cuatro vueltas y hundirse en la espuma del fondo con su hermano dentro. Él apenas ha bajado la mitad del camino cuando cambia la marea: las paredes del embudo pierden pendiente, el remolino se calma y el fondo parece subir hasta dejarlo en la superficie, a la vista de la costa de Lofoten, con la luna llena en el oeste. Lo recogen unos pescadores que son sus compañeros de toda la vida y no lo reconocen: el pelo que la víspera era «negro como ala de cuervo» está blanco y la cara le ha cambiado. Les cuenta la historia y no le creen. Y ahora se la cuenta al viajero, «sin mayor esperanza de que le dé más crédito del que le concedieron los alegres pescadores de Lofoden». Se salvó, pues, por fijarse en lo que flotaba y por soltar el barco a tiempo; lo que no se salvó fue el hombre que era antes de bajar.

Claves del relato

  • Terror sin monstruo. Como dijo Iñaki en la introducción, «en apariencia no tiene nada de sobrenatural ni de terror, pero solo es en apariencia»: es un descenso «al terror más grande que puede haber en este mundo, que es la propia naturaleza». Poe construye el miedo con geografía, física y un ruido que no para.
  • La cabeza fría en el abismo. El pescador sobrevive porque deja de tener miedo y se pone a observar. Esa mezcla de pavor y curiosidad científica (esferas, cilindros, velocidades de caída) es lo que convierte el cuento en antepasado de la ciencia ficción y lo emparenta con el Dupin de los relatos policiacos: razonar hasta en el fondo del pozo.
  • Dos hermanos, dos respuestas. El mayor se aferra a la armella y se hunde con el barco; el narrador suelta lo seguro y se agarra a lo que flota. Ariadna lo resumió así: la vida te pone a decidir «si te rindes y te dejas arrastrar por la fuerza succionadora de un maelstrom, o bien encuentras un tonel al que aferrarte» 7:18.
  • El reloj parado a las siete. El detalle que lo desencadena todo. Poe convierte la hora de la calma en una cuenta atrás invisible, y el gesto de tirar el reloj al mar es el momento en que el pescador acepta que ya no gobierna nada.
  • Nadie le cree. El cuento empieza y termina con la duda: un viejo que dice no serlo y un testigo al que sus propios amigos no reconocen. Poe te deja la historia en las manos y te hace el mismo caso que a los pescadores de Lofoten.
  • El Maelström existe, pero no así. Moskstraumen es un sistema real de corrientes de marea entre la punta de Moskenesøya y la isla de Mosken, en las Lofoten, de los más fuertes del mundo y raro por producirse en mar abierto. Lo que no existe es el embudo de una milla con paredes de ébano ni el abismo que, según Kircher, atravesaba el globo hasta el golfo de Botnia. Poe lo sabía y lo escribió igual. Julio Verne, que lo había leído bien, mandó allí al Nautilus al final de Veinte mil leguas de viaje submarino.

Lo que dijimos en el programa

Este fue el primer episodio de Sólo el Penitente Pasará, y la introducción fue también una declaración de intenciones. Iñaki explicó que el podcast nace de la sección del mismo nombre de 7 Pecados Digitales, que «ha cobrado alma» y vida propia 0:59, con dos episodios al mes: dramatizaciones de clásicos del terror, el misterio, la ciencia ficción y la fantasía, y relatos de los propios penitentes que quieran enviarlos. Y confesó la deuda de la casa: la pasión por la ficción sonora «que hemos mamado desde jovencitos» y el homenaje «en toda regla» a Historias, el programa de Juan José Plans en Radio Nacional, con su lema de pasarlo «de miedo con miedo» 2:08.

Antes de dar paso al relato leyó el epígrafe de Joseph Glanvill que Poe puso al frente del cuento 3:34, y Ariadna hizo la primera de sus introducciones: la narración enmarcada, el Helseggen, los dos narradores en primera persona y un cuento que habla «de miedo y de oscuridad, de esperanza y de aceptación, de ingenio y de valentía». Cerró con una frase que se atribuye a Poe: «A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa» 7:38. Al terminar, Iñaki prometió mejorar cada día el montaje «para hacer estos relatos lo más inmersivos posibles» 1:03:37 y avisó de que el domingo siguiente llegaba el final de temporada de El hogar de Andrea: «os prometo que vienen curvas muy, muy fuertes». No mentía.

Lo que dicen los penitentes

El estreno suma más de 14.000 escuchas entre iVoox, Spotify y YouTube y recibió 15 comentarios del público (13 en iVoox y 2 en YouTube), además de las respuestas del equipo. El tono fue de bienvenida al nuevo podcast y de elogio a la inmersión sonora; nadie se quejó de la duración, cosa rara. Ayala aportó incluso una nota de erudición: el encanecimiento repentino del pescador recuerda al mito del «síndrome de María Antonieta», la canicie súbita que la leyenda atribuye a la reina la noche antes de la guillotina.

«Nada hay más extraordinario, aterrador y majestuoso que la naturaleza cuando se desata toda su fuerza»

ayala · iVoox

«He leído mucho de Poe, pero esta nunca, y es una excelente narración. Me voy a hacer fan de su podcast.»

Eva Long · iVoox

«Genial dramatización de unos de los clásicos. Enhorabuena y suerte con el nuevo podcast.»

Jesús Miguens · iVoox

«Me ha parecido bestial»

Pedro Galiana · iVoox

Transcripción de la introducción y del cierre

Leer la transcripción: presentación del podcast, introducción de Ariadna Giménez y despedida

Iñaki Tovar 0:45: Bienvenido, bienvenida a Sólo el Penitente Pasará, el nuevo podcast de la factoría de Teatro Robótico de Misterio, que sabéis que nace directamente del programa 7 Pecados Digitales. Nació como una sección y ahora ha cobrado alma, ha cobrado vida propia en forma de su propio podcast original, del cual vais a tener dos episodios al mes, que van a ser siempre dramatizaciones, o bien de clásicos del terror, el misterio, la ciencia ficción, la fantasía, o bien de vosotros mismos, penitentes que nos estéis escuchando y que sois autores noveles o consagrados y tenéis relatos que os gustaría ver convertidos en realidad. Aquí también les daremos eco: solo tenéis que escribirnos a relatos@teatroroboticodemisterio.com para pasarnos vuestros manuscritos, y los miraremos con mucho cariño.

Este nuevo podcast, esta nueva etapa, nace con ese sentimiento que compartimos tanto Ariadna Giménez como Joseba Bajo como yo, un servidor, Iñaki Tovar: esa pasión que tenemos por la ficción sonora, por las dramatizaciones en audio. Eso que hemos mamado desde jovencitos y que sabemos que tiene una capacidad asombrosa de transportarte, de entretenerte, de sumergirte en mundos increíbles. Y además nosotros con esta vocación dedicada al terror, al misterio, a hacértelo pasar mal, si podemos, pero pasándolo de miedo con miedo, como decía Juan José Plans en su maravilloso programa Historias, del cual obviamente somos un homenaje en toda regla a esa época grandiosa de la radio española.

Y hoy nos estrenamos con un relato que para mí es de los primeros que yo me leí de Edgar Allan Poe, de esa biblioteca secreta que tenía mi padre en casa. Es un relato que, a la tierna edad en que yo me lo leí, me impresionó muchísimo, me hizo darle muchas vueltas, literalmente, al coco. No es otro que «Descenso al Maelström», un relato que en apariencia no tiene nada de sobrenatural ni de terror, pero solo es en apariencia, porque realmente es un descenso a la locura y al terror más grande que puede haber en este mundo, que es la propia naturaleza, que es capaz de maravillarnos o de acongojarnos vivos, como vais a poder comprobar. En cada uno de estos programas nuestra compañera Ari, Ariadna Giménez, siempre os hará una introducción para ponernos en contexto del relato que vamos a escuchar, y luego os dejaremos con el relato en cuestión para que lo disfrutéis y, por supuesto, lo comentéis aquí abajo. Yo sin más os dejo con la cita que Edgar Allan Poe ponía al principio de este relato: «Los métodos de Dios, tanto en las manifestaciones de la naturaleza como en las de su providencia, no se asemejan a los nuestros, ni los modelos que forjamos corresponden en manera alguna a la inmensidad, la sublimidad y la inescrutabilidad de sus obras, más profundas aún que el manantial de Demócrito». Joseph Glanvill.

Ariadna Giménez 4:42: «Un descenso al Maelström» es un relato dentro de otro relato. Esta técnica literaria utilizada por Poe se denomina narración enmarcada. En esta ocasión el autor nos sitúa en aguas noruegas: un par de hombres escalan la montaña Helseggen, cerca de la costa de Noruega, y se sientan en la cumbre de un impresionante barranco desde donde se ve el enorme y temido remolino o vórtice llamado el Maelström. De ahí en adelante nos encontramos ante una narración extraordinaria y de gran precisión. Uno de los puntos fuertes de este relato es el uso de flamantes descripciones topográficas, orográficas y climáticas, así como las descripciones de las reacciones de los personajes, que en algunos tramos son llevadas hasta la exageración y lo dantesco. La trama principal es narrada por un joven turista investigador, y la historia de lo vivido en el interior del espantoso remolino la narra un anciano que afirma no serlo pese a su apariencia. Los dos personajes nos sumergen en el relato con narraciones en tiempo pasado y en primera persona. […] Aunque no es un relato en el que ocurra un asesinato o veamos sangre, en el que sus personajes sean dementes o aparezcan monstruos o cadáveres en descomposición, el resultado es el mismo: sentimos ese ambiente amenazador que crece y crece hasta el clímax de la historia. El relato de Poe es intranquilizante, asombroso y aterrador, pues sin duda, como seres humanos, sabemos que frente al poder de la naturaleza somos pequeños e indefensos. Es un relato que nos succiona junto con el protagonista hacia las profundidades del mar, dentro de ese remolino gigante. Es un cuento que habla de miedo y de oscuridad, de esperanza y de aceptación, de ingenio y de valentía. A veces, cuando crees que a tu alrededor todo está tranquilo, la vida te sorprende con situaciones complejas en las que debes decidir si te rindes y te dejas arrastrar por la fuerza succionadora de un maelstrom, o bien encuentras un tonel al que aferrarte para conseguir mantenerte a flote. «A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa». Edgar Allan Poe.

[…]

Iñaki Tovar 1:03:30: […] Interpretado por un servidor, Iñaki Tovar, y por el fantástico Joseba Bajo en el papel del anciano. Montaje y sonorización también por un servidor, y cada día intentaremos mejorarlo para hacer estos relatos lo más inmersivos posibles, que es lo que queremos: que os metáis de lleno en nuestras historias. Espero que lo hayáis disfrutado tanto como nosotros preparándolo. Estamos muy ilusionados por este estreno, por esta nueva andadura, un nuevo podcast con un nuevo formato que ya sabéis que no está en solitario: está acompañado mensualmente de un episodio regular de 7 Pecados Digitales, e igualmente de una nueva entrega de esa serie de ficción de terror creada por el maravilloso Joseba Bajo dentro del podcast madre que nos agrupa a todos, Teatro Robótico de Misterio, del cual tendréis la última entrega justo el domingo que viene. No os perdáis el final de temporada de El hogar de Andrea: os prometo que vienen curvas muy, muy fuertes. […] Ya sabéis que nos hacéis felices dejando vuestro me gusta y, sobre todo, vuestro comentario de qué os ha parecido y dónde podemos mejorar. Todas las críticas son bienvenidas. […] Penitentes, muchísimas gracias por apoyar este primer episodio y nos escuchamos en el siguiente.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Un descenso al Maelström»?

Un viejo pescador noruego cuenta a un viajero, desde lo alto de un acantilado de las Lofoten, cómo un huracán arrastró su barco al remolino de Moskoe-strom, cómo murieron sus dos hermanos y cómo él se salvó atándose a un barril tras observar que los objetos cilíndricos descendían más despacio. Es un relato de Edgar Allan Poe sin elementos sobrenaturales.

¿Quién escribió «Un descenso al Maelström» y cuándo se publicó?

Edgar Allan Poe. Apareció en el número de mayo de 1841 de Graham’s Magazine, la revista de Filadelfia en la que Poe trabajaba entonces como editor.

¿Existe de verdad el Maelström?

Sí. Moskstraumen es un sistema de corrientes y remolinos de marea entre la isla de Moskenesøya y el islote de Mosken, en las islas Lofoten, al norte de Noruega, y está entre los más fuertes del mundo. Lo que no existe es el embudo gigante con paredes de agua negra que describe Poe: eso es literatura, y de la buena.

¿Qué significa el final de «Un descenso al Maelström»?

El pescador sobrevive porque, aceptada la muerte, recupera la calma y razona: observa que los cilindros bajan más despacio, se ata a un barril y abandona el barco, que se hunde con su hermano. Cuando cambia la marea el remolino se deshace y él sale a flote. Pero vuelve con el pelo blanco, sus compañeros no lo reconocen y nadie cree su historia: ha sobrevivido, pero no ha vuelto el mismo.

¿Dónde puedo escuchar «Un descenso al Maelström» en audio en español?

Aquí mismo, en el reproductor de arriba, y en iVoox, Spotify o YouTube, dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará, del que es el primer episodio. Es gratis.

Sigue escuchando

  • Querido diario: el segundo episodio del podcast. Después del mar, el papel; tampoco es tranquilizador.
  • El barril de amontillado, de Edgar Allan Poe: otro descenso, este a una bodega, en sonido inmersivo. Sin barril al que agarrarse.
  • Destino: Faro Roncudo: más mar bravo, ahora en la costa gallega, y con menos explicación.
  • La ventana tapiada, de Ambrose Bierce: otro clásico que Iñaki descubrió en el Historias de Juan José Plans. Con final peor.

¿Te habrías atado al barril o a la armella? Cuéntanoslo en los comentarios, que los leemos todos, hasta los de los pescadores que no se creen nada. Y si quieres que el teatro siga abierto y gratis, puedes invitarnos a un café o asomarte a nuestro Telegram. Sólo el penitente pasará.

Tienta a los demás
Presentado por
Iñaki Tovar

Iñaki Tovar dirige el marketing y la comunicación de Teatro Robótico de Misterio y es creador, director y presentador de los podcasts 7 Pecados Digitales y Sólo el Penitente Pasará. Monta y sonoriza buena parte de los audiorrelatos de la casa, firma la dirección visual y el arte generativo de El Vacío (donde además pone voz a Nímet Ruhr) y confiesa haber descubierto más de un clásico del terror de madrugada, en «Historias» de Radio Nacional.

Escribe las fichas de esta web, de las audioseries originales a los audiorrelatos de terror y de ciencia ficción: si algo da miedo, es culpa suya. Quién más está detrás del telón, en Quiénes somos.

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