¿Qué ocurre cuando encierras a tres mentes creativas en una cabaña aislada bajo la nieve, le añades «sustancias recreativas» ancestrales a un muñeco de nieve y esperas a que caiga un rayo? Pues que la Navidad se convierte en una monster movie de manual.
En este Especial Navideño de 7 Pecados Digitales, no estamos solos. Me acompañan mis socios de fechorías y fatigas creativas: Borja Abad y Joseba Bajo.
Mientras intentamos sobrevivir al asedio de una abominación helada que nosotros mismos hemos creado (cosas del directo y de la chamanería low cost), analizamos a fondo tres visiones del mito de Prometeo que nos obsesionan:
El Jovencito Frankenstein: La parodia perfecta de Mel Brooks que nos enseñó que el cerebro es importante, pero el amor (y un buen violín) lo es más.
⚡ Frankenstein de Mary Shelley (Kenneth Branagh): Sudor, ópera, cámaras girando y un De Niro recosido en la adaptación más intensa y visceral.
El Frankenstein de Guillermo del Toro: La visión más reciente y esperada, donde la monstruosidad se encuentra con la poesía visual del maestro mexicano.
Preparaos los auriculares, cerrad bien las ventanas y echad leña al fuego. Va a ser una noche larga.
En este episodio:
El peligro de mezclar rituales y nieve.
Por qué Igor (o Aigor) es el mejor secundario de la historia.
La obsesión de Branagh por salir sin camiseta.
¿Es el monstruo el villano o somos nosotros? (Spoiler: somos nosotros).
MENSAJE PARA LA PARROQUIA DE PECADORES
¡Atención, parroquia de pecadores y penitentes!
Desde este refugio asediado, y antes de que la criatura vuelva a intentar entrar por la chimenea, quiero mandaros un mensaje de parte de Borja, Joseba y un servidor.
Gracias por acompañarnos en este descenso a los infiernos digitales y narrativos durante todo el año. Espero que estas fiestas las paséis rodeados de la gente que queréis (o de los monstruos que mejor os caigan).
Os deseamos una Navidad de cine, llena de historias que os vuelen la cabeza, regalos que no esperabais y, por qué no, un poquito de oscuridad para apreciar mejor la luz. Que vuestros propósitos de año nuevo sean ambiciosos y que vuestras pesadillas sean, como mínimo, creativas.
Comed, bebed y, si hacéis un muñeco de nieve… por lo que más queráis, no le pongáis la pipa de papá.
¡Feliz Navidad y larga vida al monstruo!
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