«La casa del juez» (The Judge’s House, 1891) es un relato de fantasmas de Bram Stoker, el autor de Drácula, sobre un estudiante de matemáticas que alquila una mansión vacía para preparar sus exámenes y descubre que el antiguo inquilino, un juez de la horca, no se ha ido del todo. Esta es la versión completa de nuestra dramatización en Sólo el Penitente Pasará: casi una hora de relato sin cortes con siete voces del Coro de Voces Penitentes, una entrevista imposible con el propio Stoker y un epílogo exclusivo, «La conjura de las ratas», que cuenta lo que opinan las ratas de todo este asunto. Hay cuerda para todos.
Este episodio forma parte de La casa del juez: orden de escucha, personajes, universo y curiosidades de toda la obra en una sola página.
| Relato | La casa del juez (The Judge’s House) |
|---|---|
| Autor | Bram Stoker (Dublín, 1847 – Londres, 1912) |
| Publicación original | Holly Leaves, el número de Navidad de The Illustrated Sporting and Dramatic News, 5 de diciembre de 1891. Recogido en 1914 en el libro póstumo Dracula’s Guest and Other Weird Stories (El invitado de Drácula) |
| Programa | Sólo el Penitente Pasará · Director’s Cut (montaje completo de la primera parte y la parte final, estrenadas en junio de 2023) |
| Estreno | 2 de julio de 2023 |
| Reparto | Daniel Lanzas (narrador) · Joan García (Malcolm Malcolmson) · Borja Abad (señor Carnford) · Ruth Pascual (señora Witham) · Marta Barriuso (señora Dempster) · Víctor Santana (doctor Thornhill) · Joseba Bajo (el Juez, Bram Stoker en la entrevista y la comunidad de ratas) |
| Presentan | Iñaki Tovar y Ariadna Giménez |
| Dirección artística y actoral | Ariadna Giménez |
| Montaje y sonido | Ariadna Giménez (edición y montaje) e Iñaki Tovar (ambientación y efectos), en Audiomascope |
| Duración | 1 h 25 min: entrevista a Stoker en el 4:13, relato del 11:29 al 1:09:46, epílogo «La conjura de las ratas» en el 1:13:42 |
| Escúchalo en | iVoox · Spotify · YouTube · Apple Podcasts · aquí arriba |
Versión en vídeo
Sinopsis sin destripes
Malcolm Malcolmson tiene los exámenes de matemáticas encima y una idea muy clara: desaparecer. Nada de playas, nada de amigos, nada de amigos de amigos. Compra un billete al primer nombre desconocido del horario de trenes y se baja en Benchurch, un pueblo con mercado una semana al mes y el encanto de un desierto las otras tres. Allí alquila, por tres meses y por cuatro duros, una casona jacobina amurallada que lleva décadas vacía. El señor Carnford, el agente, casi le paga a él por ocuparla.
La señora Witham, la dueña de la fonda, palidece al oír la dirección: es la casa del juez, la de aquel magistrado que hace cien años firmaba sentencias con un rigor que todavía da miedo. Nadie sabe qué hay dentro, pero «allí hay algo». La señora Dempster, la asistenta, resopla: los fantasmas son ratas y las ratas son fantasmas, y no hay más que hablar. Malcolmson, que se enfrenta a diario a las funciones elípticas, se ríe de las dos. Se instala en el gran comedor, enciende el fuego, se hace un té… y esa misma noche conoce a las ratas. Y, cuando ellas callan, a una en particular: enorme, de ojos tristes y malignos, sentada en la gran silla de roble junto a la chimenea, que siempre escapa por el mismo sitio: la cuerda de la campana de alarma que cuelga del techo.
Sobre Bram Stoker, mucho más que Drácula
Abraham Stoker nació en Clontarf, Dublín, el 8 de noviembre de 1847, pasó enfermo buena parte de la infancia y se licenció en el Trinity College, donde, atención, destacó en matemáticas. Como Malcolmson, pero con mejor suerte. Trabajó de funcionario y de crítico teatral, y en 1878 se casó con Florence Balcombe, a la que antes había cortejado Oscar Wilde: el salseo que Ariadna le saca al propio Stoker en la entrevista de este episodio es verídico. Ese mismo año se mudó a Londres para dirigir durante 27 años el Lyceum Theatre del actor Henry Irving, y en los ratos libres escribió novelas y cuentos, entre ellos Drácula (1897), que le dio la inmortalidad y le hizo sombra para siempre.
«La casa del juez» apareció en 1891, seis años antes que el conde, en Holly Leaves, el especial navideño de The Illustrated Sporting and Dramatic News: los victorianos leían historias de fantasmas por Navidad igual que nosotros vemos Solo en casa. Stoker murió en Londres el 20 de abril de 1912, y en 1914 Florence reunió este cuento con otros en Dracula’s Guest and Other Weird Stories. Como contamos en la introducción, suele decirse que el relato está inspirado en «Extraños sucesos en la calle Aungier» (1853) de Joseph Sheridan Le Fanu, otro dublinés y autor de Carmilla, donde también hay un juez de la horca que no descansa en paz y una rata que no es una rata.
Resumen completo y final explicado
⚠️ Destripe: a partir de aquí se cuenta todo, incluido el final y el epílogo. Si no lo has escuchado, dale al play y vuelve con el té. Cargado, mejor no.
La primera noche la gran rata se encarama a la silla de roble y mira a Malcolmson con ojos vengativos; él la ahuyenta con el atizador y ella trepa por la cuerda de la campana. La segunda noche vuelve, y el estudiante, ya picado, monta una emboscada: lámpara extra, pila de libros a mano y un plan de ratonera. Le acierta con un libro y la rata huye hasta un agujero en el tercer cuadro a la derecha de la chimenea, uno de esos lienzos tan sucios que no se distingue nada. Al recoger los libros descubre cuál ha dado en el blanco: la Biblia que le regaló su madre. Se queda pálido y, por primera vez, no puede estudiar.
Al día siguiente la señora Witham le ha preparado una encerrona amable: el doctor Thornhill, que le hace prometer que dejará el té cargado y se acostará a la una. A cambio, Malcolmson le cuenta las dos noches, y el doctor le pregunta si sabe qué es esa cuerda por la que siempre escapa la rata. Es la soga con la que el verdugo colgaba a las víctimas del juez. Cuando el estudiante se marcha, Thornhill le explica a la señora Witham que lo ha hecho a propósito, para que el chico no le quite ojo a la cuerda, y vaticina que esa noche Benchurch oirá la campana de alarma.
Tercera noche. Tormenta de abril, la casa tiembla y la cuerda se agita sola. La rata baja por ella hacia Malcolmson, que recuerda que no ha mirado el cuadro. La señora Dempster lo ha limpiado: es el retrato de un juez de púrpura y armiño, con una nariz de ave de presa y unos ojos que son los de la rata. Y el fondo del cuadro es el propio comedor, con la silla de roble y la cuerda enrollada en el suelo. Malcolmson decide que son los nervios, se sirve un brandy y vuelve a los libros. Una hora después, en el silencio, oye un roer: la rata está cortando la cuerda. Cae al suelo. Con ella se va la única manera de pedir ayuda. Cuando quita la pantalla de la lámpara para cazarla, la luz alcanza los cuadros: en el tercero hay un hueco con forma de persona. El juez ya no está en el lienzo. Está en la silla, con el birrete negro en las manos.
Al dar la medianoche se pone el birrete, levanta la cuerda cortada, hace un nudo corredizo y juega con Malcolmson como un gato con un ratón, lanzándole el lazo mientras le cierra el paso a la puerta. Las ratas, mientras tanto, suben en masa por el resto de la cuerda y con su peso consiguen que la campana del tejado empiece a sonar. El juez lo nota y se enfurece, pero ya no lanza: se acerca, le pasa el lazo con dedos helados, lo sube a la silla, ata el nudo a la cuerda de la campana y retira la silla. El pueblo llega con antorchas, el doctor a la cabeza, echa la puerta abajo y encuentra al estudiante colgado de la campana de alarma. En el cuadro, el juez vuelve a estar en su sitio. Y sonríe.
¿Qué significa el final? Nadie salva a Malcolmson, ni el racionalismo, ni el doctor, ni las ratas que intentan dar la alarma. Stoker cuenta una ejecución: el juez vuelve a dictar sentencia y a ejecutarla con su propia soga, y el estudiante, que se reía de los «algos», pasa de burlón a condenado sin juicio. Las ratas de la casa, que callan cada vez que aparece la grande, son las víctimas o los súbditos del juez, y la campana que ellas hacen sonar es el único acto de justicia de la noche: llega tarde, como todo en Benchurch.
El epílogo de TRM: «La conjura de las ratas». 1:13:42 Iñaki pide un micrófono espía en la madriguera y Joseba Bajo lo concede: un juicio en la República Real de Ratistán. La rata fiscal acusa a una rata de haber dejado morir al humano y con él la fuente de migas de pan duro, quesito y estufita en invierno. La rata abogada defensora presenta pruebas: pelos de barba con pétalos de margarita, una cita para alinear los chakras y una entrada para un concierto de Bob Dylan (el coro de ratas protesta: «¡que estamos en el siglo XIX!»). Conclusión irrebatible: el humano era un hippie, y la acusada ha salvado a generaciones enteras de ratas de escuchar Blowing in the Wind. Sentencia: inocente. Pero es un juicio de ratas, de allí no se van sin colgar a alguien, así que cuelgan al que llamaba herejes a los demás. Por feo.
Claves del relato
- El racional castigado. Malcolmson no es un héroe gótico: es un empollón con té. Stoker, que también estudió matemáticas en el Trinity, hace que el chico se agarre a los logaritmos como a un crucifijo, y la casa se los va quitando libro a libro. El único volumen que hiere a la rata es la Biblia de su madre, el libro que él ya no abre.
- La cuerda como personaje. Sale en la primera visita, Malcolmson la toca y se pregunta «si se podría colgar a un hombre de ella», el doctor le pone nombre y la rata la corta justo cuando serviría para pedir ayuda. Es la pistola de Chéjov victoriana, con nudo corredizo.
- Las ratas son los duendes. La frase de la señora Dempster, que Iñaki recuerda en la introducción de la parte final, parece sentido común y resulta ser literal: el juez vive en una rata y las demás ratas son su tribunal, callan cuando él habla y al final tocan la campana. Lo pragmático y lo sobrenatural acaban diciendo lo mismo.
- Un retrato que se vacía. El cuadro que reproduce la propia habitación, con la silla y la cuerda, convierte el comedor en una escena preparada hace un siglo. Stoker se adelanta a todas las casas encantadas de cine en las que descubres que el plano del asesinato ya estaba colgado en la pared.
- Herencia de Le Fanu, personalidad propia. Del cuento de Aungier Street toma el juez de la horca y la rata; lo que añade es el ritmo de un ahorcamiento ritual, con las campanadas de medianoche marcando cada gesto. La sonrisa final del cuadro es puro Stoker: el mal gana y además le gusta.
Lo que dijimos en el programa
Iñaki abre recordando que el relato es una petición de Gus, «nuestro oyente constante» 1:19, y lo sitúa: publicado en 1891 en The Illustrated Sporting and Dramatic News, recogido en El invitado de Drácula (1914) y presente en cualquier antología de terror victoriano que se respete. Reivindica a Stoker como autor prolífico al que la sombra de Drácula «persiguió durante toda su carrera» y suelta la nota curiosa de la posible inspiración en Le Fanu 2:58, «otro de nuestros autores fetiche que antes o después pasará por aquí».
Luego llega la entrevista imposible 4:13: Ariadna recibe al «inmortal Bram Stoker», interpretado por Joseba Bajo, que agradece que no lo hayan levantado del ataúd demasiado temprano. Hablan del Trinity College, de las tertulias con Conan Doyle y Oscar Wilde, del salseo de Florence Balcombe 6:41 («Oscar y yo teníamos un gusto muy similar en mujeres») y del final del cuento, que Stoker se niega a destripar pero describe como «un momento de confrontación y revelación». Se despide con un consejo: cerrar bien las ventanas antes de irse a la cama 10:44.
Al acabar el relato 1:10:32, Iñaki presenta al Coro de Voces Penitentes y confiesa que ha disfrutado «como un enano» con la ambientación: tiene la cabeza llena de ratas, mordiscos, cuerdas y campanas, y de los «gestos guturales» que Joseba metió para encarnar los movimientos finales del juez. También confiesa que no se esperaba un final triste 1:12:02: estaba con el corazón en un puño, convencido de que las ratas pequeñas, que odian a la grande, iban a salvar a Malcolmson. No llegó el rescate, ni de las ratas ni del doctor Thornhill, y de esa frustración nace la idea del micrófono espía en la madriguera 1:12:40 que Joseba convierte en «La conjura de las ratas», «en un estilo absolutamente propio de Teatro Robótico de Misterio». Es el añadido que distingue este Director’s Cut de las dos entregas originales, junto con el montaje sin cortes.
Lo que dicen los penitentes
Diez comentarios de oyentes entre iVoox, YouTube y Spotify, además de las respuestas de Ariadna. El montaje completo acumula más de 14.000 escuchas entre las tres plataformas y la conversación giró casi entera en torno al epílogo: la mayoría se partió con el juicio de las ratas (Edgar Perdomo no sabe si estuvo mejor eso o la narración del libro, y pregunta qué tenemos contra Bob Dylan), Lulu lo disfrutó pero cree que no pega con el relato, y ayala, oyente nivel Dios, jura que entre las ratas se coló alguna ardilla. Gaizka Medinabeitia, antiguo oyente de Historias de RNE, nos pidió que siguiéramos dando sustos. Obedecemos.
«Me parto con el epílogo! Joseba eres un genio!»
Marta · iVoox
«No es fácil encontrar dramatizaciones tan bien producidas y trabajadas en todos sus aspectos.»
Gaizka Medinabeitia · iVoox
«El epílogo de las ratas, que si me gustó, siento que no va con el relato principal.»
Lulu · iVoox
«Qué maligna que parece la entrevistadora Ariadna… Con lo simpática que es!!!»
Víctor Montolí Bernadas · iVoox
Transcripción de la introducción, la entrevista y el comentario
Leer la transcripción: introducción, entrevista a Bram Stoker, comentario final y presentación del epílogo
Iñaki Tovar 1:10: En esta ocasión nos vamos a adentrar en la obra «La casa del juez», una petición de nuestro oyente constante Gus, al que saludamos afectuosamente desde aquí. «La casa del juez» es un relato de fantasmas y de casas encantadas publicado por primera vez en The Illustrated Sporting and Dramatic News en 1891. Y el autor no es otro que el reconocidísimo Bram Stoker, mundialmente conocido por ser el creador de Drácula. Nacido el 8 de noviembre de 1847 en Dublín, Stoker dejó un legado literario que ha perdurado a lo largo del tiempo. Aunque la sombra de Drácula es muy alargada y persiguió a Bram Stoker durante toda su carrera, es justo reconocer que fue un autor muy prolífico en el género del terror, y esta, «La casa del juez», es un brillante ejemplo de su maestría para crear atmósferas escalofriantes y muy, muy oscuras. Esta obra corta se ha incluido en múltiples compilaciones, entre ellas la más famosa, El invitado de Drácula y otras historias de terror, de 1914, y ha encontrado un lugar destacado en numerosas antologías de los relatos de terror victorianos y eduardianos más famosos. Unas épocas en las que se solían tocar temas como el miedo al cambio, las tensiones sociales, la moralidad y, sobre todo, los aspectos más oscuros de la sociedad. Como nota curiosa, se rumorea que este relato está inspirado en An Account of Some Strange Disturbances in Aungier Street, de Joseph Sheridan Le Fanu, otro de nuestros autores fetiche que antes o después pasará por aquí, ya que es el autor de la famosa Carmilla. Pero bueno, qué mejor que el propio Bram Stoker sea entrevistado por nuestra querida Ariadna Giménez y nos introduzca él mismo este relato. ¿Qué os parece? ¿Os apuntáis?
Ariadna Giménez 4:13: ¿Qué tal? ¿Cómo están ustedes? ¿Bien? Pues mira qué suerte, nosotros que nos alegramos. Hoy tenemos el honor de recibir a un invitado muy especial, el inmortal Bram Stoker. Bienvenido, Bram, ¿qué tal? ¿Cómo va?
Bram Stoker (Joseba Bajo): Muchas gracias, es un placer estar aquí. Solo espero que no me hayan levantado de mi ataúd demasiado temprano.
Ariadna: Nunca es demasiado temprano para una buena charla. Bram, antes de entrar en detalle sobre tu obra «La casa del juez», nos encantaría conocer más sobre tu vida personal. Entendemos que naciste en Irlanda y estudiaste en el Trinity College de Dublín. ¿Cómo influyó esto en tu carrera como escritor?
Stoker: Crecer en Irlanda y estudiar en el Trinity College fueron fundamentales para mi desarrollo como escritor. La rica tradición de historias y mitos irlandeses influyó enormemente en mi imaginación. Además, mis estudios en el Trinity College me proporcionaron una sólida base académica que me permitió explorar temas complejos en mis obras.
Ariadna: Vaya, qué interesante. Y hablando de relaciones, sabemos que fuiste amigo de algunos escritores famosos de tu época, incluyendo a Sir Arthur Conan Doyle y Oscar Wilde. ¿Cómo influyeron estas relaciones en tu escritura?
Stoker: Estar en compañía de grandes mentes como Arthur Conan Doyle y Oscar Wilde ciertamente estimuló mi creatividad. Las discusiones y debates que tuvimos fueron invaluables para mi desarrollo como escritor. Además, tener a estos grandes escritores como amigos me proporcionó un sentido de camaradería y apoyo que fue muy valioso en un campo tan solitario como la escritura.
Ariadna 6:41: Vaya, fascinante. Y hablando de Oscar Wilde, hay una historia divertida acerca de cómo ambos cortejaron a la misma mujer, Florence Balcombe. Escabroso asunto. ¿Nos podrías contar algo de salseo sobre eso, Bram?
Stoker: Bueno, resulta que Oscar y yo teníamos un gusto muy similar en mujeres. Ambos nos sentíamos atraídos por Florence Balcombe, y yo tuve la suerte de ganar su corazón, pero no sin antes tener que competir con Oscar. Fue una época interesante de mi vida.
Ariadna: Vaya, vaya, eso suena como una gran historia. Ahora, pasando a tu obra, sabemos que eres famoso por tu novela Drácula, pero hoy queremos hablar de una obra menos conocida, «La casa del juez». ¿Podrías introducir un poco a nuestros oyentes en esta historia y contarles de qué va?
Stoker: Por supuesto. «La casa del juez» es una historia de misterio y horror en la que un estudiante busca un lugar tranquilo para sus estudios y encuentra una casa abandonada, a pesar de las advertencias de los lugareños sobre su anterior inquilino: un juez sin escrúpulos. La tensión entre lo racional y lo irracional y el miedo a lo desconocido se exploran en un ambiente victoriano, lleno de misterio y potencial para el horror.
Ariadna: Bram, sabemos que esta historia tiene un final particularmente impactante. Sin revelar demasiado, como decimos hoy en día, sin hacer spoiler, ¿podrías hablarnos un poco sobre cómo llegaste a ese desenlace y cómo crees que impacta al lector?
Stoker 8:48: Ah, el final. Sin duda es el momento crucial de «La casa del juez». No quiero arruinar la sorpresa para los nuevos lectores, pero diré que quería crear una conclusión que realmente desafiara las expectativas y dejara una impresión duradera. El final es un momento de confrontación y revelación en el que el estudiante se ve obligado a enfrentarse a la realidad de la casa y a su propio escepticismo. En cuanto a cómo llegué a ese desenlace, creo que fue una progresión natural de la historia: a medida que el estudiante se sumerge más y más en la extraña atmósfera de la casa, se hace inevitable una confrontación con las fuerzas oscuras que la habitan. Quería que el final fuera tan impactante y memorable como el resto de la historia, y espero haberlo logrado.
Ariadna: Suena como un final realmente emocionante. Sin duda invitará a nuestros oyentes a escuchar nuestra dramatización de «La casa del juez». Bueno, Bram, ha sido un placer tenerte con nosotros hoy. ¿Quieres hacer algún comentario final para nuestra audiencia?
Stoker: El placer ha sido mío. Queridos oyentes, aunque mis historias puedan estar llenas de criaturas de la noche y horrores inimaginables, solo son ficción. Aunque, eso sí, quizás no estaría de más cerrar bien las ventanas antes de irse a la cama. Hasta la próxima.
Iñaki Tovar 10:59: Pues hasta la próxima, Bram, que estoy seguro de que será muy pronto. Este Bram Stoker que ha interpretado maravillosamente nuestro querido Joseba Bajo. Gracias, Ari y Joseba, por brindarnos este momento con Bram a solas. Y ahora sí, vamos a pasar a escuchar el relato. Os dejo ya con «La casa del juez».
[…]Iñaki Tovar 1:10:32: Acabas de escuchar la segunda parte de «La casa del juez», un relato de Bram Stoker interpretado magistralmente por la compañía del Coro de Voces Penitentes de Teatro Robótico de Misterio, en esta ocasión encabezada por Daniel Lanzas como el narrador, Joan García como Malcolm Malcolmson, Borja Abad como el señor Carnford, Ruth Pascual como la señora Witham, Marta Barriuso como la señora Dempster, Víctor Santana como el doctor Thornhill y Joseba Bajo como el juez. Dirección actoral a cargo de Ariadna Giménez, edición y montaje de Ariadna Giménez, y ambientación y efectos especiales de un servidor, Iñaki Tovar, que además os puedo confesar que he disfrutado como un enano con esta ambientación. No sabéis cómo tengo la cabeza ahora mismo: de ratas, sonidos de ratas, mordiscos, cuerdas, campanas y, sobre todo, esos gestos guturales que ha insertado Joseba Bajo de manera magistral para encarnar esos movimientos terroríficos finales del juez. Que, por cierto, no me digáis que el final no os ha dejado patidifusos. Yo no me esperaba un final triste: estaba sufriendo con el corazón en un puño para que Malcolm Malcolmson acabase salvándose. No sé vosotros, pero yo veía esas ratas que de alguna manera le miraban con ojillos de «venga, te vamos a salvar», esas ratas que seguramente huyen y odian a la rata grande que encarna el juez. Pero no ha llegado ese rescate, ni por parte de las ratas ni por parte del doctor Thornhill y compañía, que han llegado justo a tiempo para ver ya al pobre estudiante balanceándose con esa horca, con esa cuerda al cuello.
1:12:40 ¿Y no sería fantástico poder colocar un micrófono espía dentro de la madriguera de las ratas para conocer de primera mano qué es lo que ellas opinan sobre todo este crimen, sobre toda esta horrible pesadilla que ha vivido el pobre Malcolmson? Tendrán algo que decir, se habrán revolucionado. Es justo lo que ha imaginado para nosotros Joseba Bajo en este cierre en forma de epílogo especial, para completar este montaje final, este Director’s Cut de «La casa del juez», en un estilo absolutamente propio de Teatro Robótico de Misterio. Preparaos para conocer «La conjura de las ratas». Micro dentro de la madriguera en 3, 2, 1… dentro.
[…]Iñaki Tovar 1:23:24: Si era la primera vez que escuchabas el relato de «La casa del juez», esperamos que la experiencia haya sido tan divertida y tan inmersiva para ti como lo ha sido para nosotros el crearla. Recordarte que tienes todos los capítulos disponibles en Sólo el Penitente Pasará y en teatroroboticodemisterio.com, donde también podrás echarle un vistazo a 7 Pecados Digitales y a las obras originales que dramatizamos en Teatro Robótico de Misterio. Gracias por todo y nos escuchamos en el siguiente.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «La casa del juez» de Bram Stoker?
De Malcolm Malcolmson, un estudiante de matemáticas que alquila una mansión abandonada en el pueblo de Benchurch para preparar sus exámenes. La casa perteneció a un juez famoso por sus sentencias de muerte y está llena de ratas; una de ellas, enorme y de mirada maligna, siempre huye por la cuerda de la antigua campana de alarma, que resulta ser la soga del verdugo.
¿Quién escribió «La casa del juez» y cuándo se publicó?
Bram Stoker, el autor irlandés de Drácula. Se publicó el 5 de diciembre de 1891 en Holly Leaves, el número navideño de la revista The Illustrated Sporting and Dramatic News, y en 1914 se recogió en el libro póstumo Dracula’s Guest and Other Weird Stories (El invitado de Drácula).
¿Qué significa el final de «La casa del juez»?
El fantasma del juez, que vive en la gran rata y en su retrato, sale del cuadro a medianoche y ahorca a Malcolmson con la misma cuerda con la que se ejecutaba a sus condenados. Las demás ratas hacen sonar la campana de alarma, pero el pueblo y el doctor Thornhill llegan tarde. Es la victoria del mal sobre el escepticismo del estudiante: la casa dicta su propia sentencia y la ejecuta.
¿En qué se inspiró Stoker para «La casa del juez»?
Suele señalarse como modelo «An Account of Some Strange Disturbances in Aungier Street» (1853), de Joseph Sheridan Le Fanu, donde también aparecen un juez de la horca que no descansa y una rata monstruosa. Stoker añadió el retrato que se vacía, la cuerda de la campana y el ahorcamiento ritual a medianoche.
¿Dónde puedo escuchar «La casa del juez» en audio en español?
Aquí mismo, en el reproductor de arriba, y en iVoox, Spotify, YouTube o Apple Podcasts, dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará. Esta es la versión completa con epílogo; también existen la primera parte y la parte final tal como se estrenaron. Todo gratis.
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