«Los gatos de Ulthar» (The Cats of Ulthar, 1920) es un cuento breve de H. P. Lovecraft sobre un pueblo donde una pareja de viejos se dedica a matar a los gatos de los vecinos, hasta que una caravana de peregrinos del sur deja en Ulthar a un huérfano, un gatito negro y una plegaria. Lo dramatizamos en el episodio 5 de Sólo el Penitente Pasará: Ariadna Giménez presenta al autor, Joseba Bajo le pone voz al mismísimo Lovecraft y la narración del relato corre a cargo de Iñaki Tovar. Si tienes gato, escúchalo con él en el regazo. Y no le mires a los ojos.
| Relato | Los gatos de Ulthar (The Cats of Ulthar) |
|---|---|
| Autor | H. P. Lovecraft (1890 – 1937) |
| Publicación original | Escrito el 15 de junio de 1920 y publicado en la revista amateur The Tryout en noviembre de 1920. Weird Tales lo reeditó en febrero de 1926 y en 1933. Hoy es de dominio público |
| Programa | Sólo el Penitente Pasará · temporada 1, episodio 5 (SPP 1×05) |
| Estreno | 6 de noviembre de 2022 |
| Narración | Iñaki Tovar |
| Presentan | Iñaki Tovar y Ariadna Giménez, con Joseba Bajo en el papel de H. P. Lovecraft |
| Montaje y sonido | Iñaki Tovar |
| Duración | 38 minutos (el relato empieza en el 17:57 y dura unos 11) |
| Escúchalo en | iVoox · Spotify · YouTube · aquí arriba |
Versión en vídeo
Sinopsis sin destripes
Más allá del río Skai está Ulthar, un pueblo de calles empedradas donde rige una ley extraordinaria: nadie puede matar a un gato. El narrador, con el suyo ronroneando frente al fuego, cuenta de dónde salió esa ley. Antes de que existiera, en una cabaña escondida bajo unos robles vivían un viejo campesino y su mujer que disfrutaban atrapando y matando a los gatos del vecindario. Nadie sabía cómo lo hacían, pero por los ruidos que salían de allí al anochecer, los vecinos preferían no averiguarlo. Tampoco les plantaban cara: en Ulthar la gente era sencilla, y a los viejos les tenían más miedo que odio.
Un día entra en el pueblo una caravana de peregrinos oscuros venidos del sur, con carros pintados con figuras de cuerpo humano y cabeza de gato, águila, carnero y león, y un jefe tocado con dos cuernos y un disco entre ellos. Con ellos viaja Menes, un niño sin padres al que la peste solo le ha dejado un gatito negro. A la tercera mañana, el gatito no aparece. Y los vecinos, con la mejor de las intenciones, le cuentan al niño lo de la cabaña bajo los árboles.
Sobre H. P. Lovecraft, el caballero de Providence
En el programa, Ariadna Giménez repasa la vida del autor mientras Joseba Bajo la cuenta en primera persona, con la voz de Lovecraft. Howard Phillips Lovecraft nació en Providence (Rhode Island) el 20 de agosto de 1890, hijo único de una familia venida a menos de Nueva Inglaterra. Niño prodigio y solitario: recitaba poesía a los dos años, leía a los tres, escribía a los seis y, según se cuenta, se declaró ateo con cinco. Su padre, Winfield, acabó internado cuando Howard era un crío, y lo criaron su madre, Sarah Susan Phillips, sus tías Lillian y Annie y su abuelo materno, Whipple Van Buren Phillips. Rafael Llopis, el gran divulgador de Lovecraft en España, defendía que la madre, neurótica y sobreprotectora, fue decisiva para que el niño saliera «un poco oscurito». Dejó el instituto sin terminarlo, devoraba a Sherlock Holmes y escribía cartas a espuertas: Robert Bloch, August Derleth o Robert E. Howard fueron amigos suyos casi solo sobre el papel.
En 1924 se casó con Sonia Greene, empresaria y aficionada a las letras, y se mudó con ella a Nueva York. La ciudad lo devoró: Sonia tuvo que irse a Cleveland por trabajo en 1925, él se quedó solo y sin dinero, y en 1926 volvió a Providence con las tías. Allí, arruinado, enfermo y convencido de ser un fracasado, escribió sus mejores relatos. Murió el 15 de marzo de 1937, a los 46 años, de un cáncer intestinal, sin saber que su obra se traduciría a decenas de idiomas y que acabaría considerado el padre del horror cósmico y el inventor de los mitos de Cthulhu. Ariadna no esconde la parte fea: Lovecraft era racista y el racismo asoma en su literatura, y en este relato también hay sitio para una sombra incómoda, como verás en la transcripción.
Lo que importa para hoy: Lovecraft adoraba a los gatos. De niño tuvo uno negro al que quiso con locura, y en su ensayo Cats and Dogs (1926) dejó dicho que sentía un aprecio especial por los felinos desde la cuna. «Los gatos de Ulthar» fue uno de sus cuentos favoritos, y tanto él como parte de la crítica lo tuvieron por el mejor de su etapa dunsaniana, cuando imitaba el tono de fábula de Lord Dunsany.
Resumen completo y final explicado
⚠️ Destripe: aquí se cuenta el final. Si aún no lo has escuchado, dale al play y vuelve luego. El gato puede esperar; tiene siete vidas y tú solo una.
Cuando Menes se entera de lo que pasa en la cabaña de los viejos, deja de llorar y se pone a rezar. Extiende los brazos hacia el sol y pronuncia una oración en una lengua que nadie en Ulthar entiende. Mientras reza, las nubes forman figuras de criaturas híbridas coronadas con discos y cuernos. Lovecraft lo despacha con una frase de las que luego duelen: «La naturaleza está llena de ilusiones como esa para impresionar al imaginativo». Esa misma noche la caravana se marcha para siempre.
Al día siguiente no hay ni un gato en todo el pueblo. Cranon, el anciano burgomaestre, culpa a los peregrinos; Nith, el notario enjuto, sospecha de los viejos de la cabaña. Y Atal, el hijo del posadero, jura que al atardecer vio a todos los gatos de Ulthar caminando en círculo alrededor de la cabaña, de dos en dos, lenta y solemnemente, como en un rito de bestias. Nadie se atreve a ir a mirar. Al amanecer, los gatos están de vuelta en sus hogares, gordos, brillantes y ronroneantes, y durante dos días enteros no prueban ni la carne ni la leche.
Pasa una semana sin que se encienda una luz en la cabaña. Cuando el burgomaestre se arma de valor y echa la puerta abajo con el herrero y el cantero como testigos, solo encuentra dos esqueletos humanos limpiamente descarnados sobre el suelo de tierra y unos cuantos insectos raros por las esquinas. Es decir: los gatos de Ulthar respondieron a la plegaria del niño, se comieron a los asesinos de gatos y volvieron a casa con la barriga llena y el pelo lustroso. Por eso luego no tenían hambre. Y por eso el pueblo aprobó la ley que recuerdan los mercaderes de Hatheg y los viajeros de Nir: en Ulthar, ningún hombre puede matar a un gato.
Claves del relato
- Una fábula de venganza, no un cuento de miedo. Lovecraft lo escribió en junio de 1920 imitando a Lord Dunsany, y de él tomó el tono de leyenda y el motivo de la venganza. No hay un solo grito en todo el relato: el horror se cuenta en pasado, con la calma de quien repite una historia que ya es ley municipal.
- Egipto por todas partes. El niño se llama Menes, como el faraón semilegendario que unificó Egipto; los carros llevan figuras con cabeza de gato, águila, carnero y león; el jefe de la caravana se toca con dos cuernos y un disco entre ellos; y el narrador presenta al gato como alma del antiguo Egipto y primo de la Esfinge. Los peregrinos son, sin decirlo, adoradores de los viejos dioses del Nilo, y la plegaria del niño invoca a quien hay que invocar. Nuestra penitente Ayala lo diseccionó en los comentarios con un rigor que ya quisiera Cuarto Milenio.
- Lo que no se cuenta es lo peor. Nunca vemos cómo mata la pareja a los gatos ni qué pasa dentro de la cabaña aquella noche. Solo ruidos, un rito en círculo visto por un niño y, una semana después, dos esqueletos pelados. Es la misma lección que nos dio Bierce en «La ventana tapiada»: la imaginación del oyente remata mejor que cualquier descripción.
- El gato como criatura cósmica. Para Lovecraft el gato es «críptico», cercano a las cosas que el hombre no puede ver, más antiguo que la Esfinge. Es el único animal al que trata como un igual en su universo: comparte con nosotros la atracción por el horror, pero nunca se convierte él mismo en algo horrible, como recuerda Ariadna en la presentación.
- La primera piedra del Ciclo del Sueño. Ulthar, el río Skai, Hatheg y Nir reaparecen en los relatos oníricos de Lovecraft. Atal, el niño que vio el rito de los gatos, crece y es el discípulo de Barzai el Sabio en «Los otros dioses» (1921), y en La búsqueda en sueños de la ignota Kadath (escrita en 1927) ya es el patriarca de Ulthar, con tres siglos a cuestas, cuando Randolph Carter pasa por el pueblo. Los gatos de Ulthar se convierten allí en el ejército más fiel de Carter: lo rescatan de las bestias lunares y luchan contra «los gatos muy grandes y peculiares de Saturno», aliados por tratado de esas bestias y enemigos declarados de los gatos terrestres. Todo eso empieza con un gatito negro desaparecido.
Lo que dijimos en el programa
Iñaki abre el episodio avisando de que no trae «un típico relato de Lovecraft», sino una rareza «muy peluda». 0:51 La culpa la tiene un viaje: acababa de pasar una semana en Egipto, entre monumentos, costumbres y el culto sagrado a los gatos, y bajo esa influencia se topó por casualidad con un cuento que unía exactamente esas dos cosas. 1:21 De ahí la propuesta de escucha: túmbate, cascos bien apretados y deja que «este peludo relato ronroneante se te suba al pecho». También recuerda que el programa busca nuevos talentos y acepta relatos de los oyentes a través de la web. 2:22
La presentación de Ariadna Giménez es el plato fuerte del episodio: trece minutos de biografía a dos voces en los que ella narra y Joseba Bajo responde como Lovecraft en primera persona. 3:59 Hay nacimiento en Providence, madre que lo vestía de niña, Rafael Llopis echándole la culpa a la madre, miles de cartas, una Agencia de Detectives de Providence fundada en la adolescencia y «salseo lovecraftiano» con Sonia y Nueva York. 10:36 Ariadna lo resume con una frase para enmarcar: «el señor Lovecraft era un emo de su época». 12:05 El tramo final, con el escritor arruinado y enfermo en Providence escribiendo sus mejores relatos, lo cierra Joseba con una línea amarga: las musas jamás pusieron comida en su plato. 13:50 Después llegan los temas de su obra (el conocimiento prohibido, las razas extraterrestres, la culpa atávica, el destino fatal, el racismo y los riesgos de la ciencia) y la clave del relato de hoy: el gato negro de su infancia y su idea de que gatos y humanos comparten la atracción por el horror, salvo que el gato nunca se vuelve horrible. 16:10
Al terminar el relato, Iñaki apuesta a que «más de uno se lo pensará antes de volver a pensar en hacerle daño a un gato» 29:11 y pasa a leer los comentarios del programa anterior, el especial Jajajalogüin: Eduardo Bautista desde una Bogotá «inundada de lluvia y frío», Ayala pidiendo plaza de «esbirra de medio pelo», el hashtag #LargaVidaBestia que propuso Joderus y una «voz discrepante» a la que Iñaki responde con paciencia de penitente. 29:41 Confiesa, de paso, que las voces de demonio las hace de forma natural desde que asustaba a sus hermanas de pequeño. Cierra anunciando un especial de 7 Pecados Digitales para el domingo siguiente y una nueva serie de Joseba cuyo título aún no podía desvelar. 36:39
Lo que dicen los penitentes
Seis comentarios, todos en iVoox (Spotify y YouTube guardaron silencio felino). Cuatro llegaron en la semana del estreno y son puro ronroneo: felicitaciones al formato de la introducción a dos voces y promesas de no volver a mirar mal a un gato. Dos años después, en noviembre de 2024, un penitente veterano dejó la nota discordante sobre la narración y la música, y él mismo se puso la penitencia al descubrir que era uno de los primeros episodios que produjimos. Lo asumimos: el gato de 2022 todavía estaba aprendiendo a cazar.
«Ya ni en sueños maltrataré a un gato! Cabe decir que el mejor beso en el cine fue de una gata a un murciélago!!»
Eduardo Bautista · iVoox
«Bajo estas premisas el conjuro y la justicia de los gatos en este cuento fantástico es de carácter «Divino».»
ayala · iVoox
«Fabulosa apertura con Ariadna y Joseba, del maestro H.P. nada que decir que no sea adoración.»
Jesús Miguens · iVoox
«Esta vez no le habéis cogido el tono. Iñaki se ha limitado a leer el texto; rápido, sin inflexiones o pausas dramáticas.»
Chean · iVoox
Transcripción de la introducción y de la presentación del autor
Leer la transcripción: introducción, presentación de Lovecraft a dos voces y comentario final
Iñaki Tovar 0:51: Hoy vamos con uno de esos mejores autores del terror de todos los tiempos. O mejor dicho, del horror cósmico. Ya sabes de quién te estoy hablando, ¿a que sí? Nuestro queridísimo H. P. Lovecraft. Pero aquí nos gustan muchísimo las rarezas, ya lo sabes, así que no te podemos traer un típico relato de Lovecraft. Te traemos una joyita muy especial y muy peluda. Ojo, que araña. Y es que vengo de pasar una semana en Egipto y de conocer sus maravillosos monumentos ancestrales, sus costumbres, su cultura y, por supuesto, lo que tiene que ver con los gatos y el culto sagrado que les rendían. Bajo su influencia me he encontrado casualmente con este relato, que aúna precisamente ese tema sagrado de los gatos y los egipcios, bajo el título de «Los gatos de Ulthar».
Como siempre, mi compañera Ariadna Giménez nos va a brindar una maravillosa presentación del cuento en cuestión y una contextualización tanto del autor como del relato en sí. Y para acompañarla y darle una textura sonora aún más alucinante, mi compañero Joseba Bajo estará poniéndole voz al mismísimo Lovecraft. […] Así que esta es nuestra propuesta para hoy: túmbate lánguidamente en tu sofá o cama, ponte los cascos bien apretaditos y deja que este peludo relato ronroneante se te suba al pecho y te cuente sus misterios y sus horrores. Adelante con «Los gatos de Ulthar».
Ariadna Giménez 3:59: Howard Phillips Lovecraft. Su obra constituye un clásico del horror cósmico, una línea narrativa que se aparta de las tradicionales historias de terror sobrenatural escritas hasta la época y que incluye elementos de ciencia ficción, como razas alienígenas, viajes en el tiempo o existencia en otras dimensiones. Se le considera un gran innovador del cuento de terror, al que aportó una mitología propia: los mitos de Cthulhu.
Joseba Bajo (como Lovecraft) 4:36: Nací el 20 de agosto de 1890, a las nueve de la mañana, en el número 194 de Angell Street, en Providence, capital del gran estado de Rhode Island.
Ariadna Giménez: Era hijo único y desde los dos años ya recitaba poesía. Aprendió a leer a los tres y a los seis empezó a escribir. Supuestamente se declaró ateo con apenas cinco años.
Joseba Bajo (como Lovecraft): Vine al mundo en una buena familia de Nueva Inglaterra. Padre, Winfield Lovecraft, descendía de un noble linaje de caballeros británicos; pude rastrear nuestro apellido hasta los albores del siglo XV. Madre, Sarah Susan Phillips, descendía directamente de los pioneros del Mayflower, heredera de aquellos valientes colonos que fundaron nuestra nación.
Ariadna Giménez 5:37: Según testimonios que se pudieron rescatar, su madre lo vestía con ropa de niña. A raíz de esta idea existe una vastísima literatura dedicada a echarle a su madre toda la culpa de que este hombre fuese un poco oscurito. Según Rafael Llopis, experto lovecraftiano, la figura negativa de su madre fue decisiva en la formación del niño Lovecraft. Llopis afirma que su madre, de la que él fue el vivo retrato, era neurótica y volcó muchas de sus insatisfacciones en el pequeño Howard.
Joseba Bajo (como Lovecraft): Padre nos abandonó muy pronto, cuando yo apenas era un niño. Por suerte, madre siempre me protegió. Igual que mis tías, Lillian y Annie, y por supuesto mi abuelo materno, Whipple Van Buren Phillips. Nuestro hogar era un débil faro de rectitud, un débil pero férreo destello de nobleza en mitad de una creciente tormenta de inmoralidad. De ellos aprendí la nobleza de mi linaje. También aprendí que el mundo más allá de las paredes de nuestro acogedor hogar era un lugar sombrío, decadente, repleto de ominosas gentes cuyos corazones bombean alimentados por las más abyectas pasiones.
Ariadna Giménez 7:22: Aunque su comportamiento y su educación exquisita reflejaban a un auténtico caballero, se dice que Lovecraft, en su fuero interno, era bastante soberbio, porque era plenamente consciente de su genialidad. Y también por la influencia de su apellido, asociado a la burguesía, y por los arrogantes principios que su madre supuestamente le anduvo metiendo en la cabeza.
Joseba Bajo (como Lovecraft): Madre jamás me permitió relacionarme con otros niños que no estuviesen a la altura de nuestra familia, así que tuve una infancia solitaria. Algo que he de agradecerle, pues jamás me sentí cómodo con el resto de los niños de mi edad. Yo no estaba interesado en jugar. Yo quería aprender: la química, la astronomía, los mitos paganos, la literatura. Pronto comprendí que en el colegio jamás me enseñarían aquello que yo ansiaba aprender, así que un buen día, durante mis estudios de secundaria, abandoné la escuela para nunca jamás volver. Comencé mi relación con la escritura a los seis años, pero no sería hasta los quince que logré completar mi primer relato. En aquellos años sentía una irrefrenable atracción por el género detectivesco y en especial por Sherlock Holmes. Tal fue mi fervor que durante mi adolescencia fundé junto a mis amigos la Agencia de Detectives de Providence.
Ariadna Giménez 9:16: Y si había algo en el mundo que le gustaba a este señor era escribir cartas. Miles de cartas.
Joseba Bajo (como Lovecraft): Robert Bloch, August Derleth, Robert E. Howard… A la mayoría de ellos jamás los llegué a conocer en persona. Cultivamos nuestra amistad mediante cartas manuscritas que nos enviábamos con auténtica pasión. Siempre preferí expresarme de manera escrita; solo así me sentía seguro a la hora de expresar aquello que tenía en la mente. La coordinación entre mi cerebro y mi mano resultó ser más eficiente que la que había entre mi cerebro y mi boca. Hay quien dice que a lo largo de mi vida escribí más de cien mil cartas, pero desconozco la certeza de este dato. Jamás creí necesario llevar la contabilidad de mi actividad epistolar.
Ariadna Giménez 10:20: Vale, muy bien, con los colegas por carta genial. Pero ¿qué hay de todo ese rollo con las mujeres? Además de oscurito y racista, se le atribuye una supuesta misoginia. ¿Queréis salseo lovecraftiano? Pues seguid escuchando.
Joseba Bajo (como Lovecraft): El día que madre nos abandonó me sentí desvalido, desprotegido. Por primera vez me sentí solo. Fue entonces cuando conocí a Sonia. Ella era una mujer independiente y con carácter, empresaria y amante de las letras. Fue un hecho previsible que nuestra amistad derivase en matrimonio. Sonia me recordaba tanto a madre que fui incapaz de anticipar que nuestro matrimonio estaba condenado al fracaso. La vida junto a Sonia me arrastró hasta Nueva York. Al principio me sentí fascinado, pero aquella ciudad pronto reveló su faceta más hostil. Pude sentir cómo la ciudad me rechazaba de la misma manera en la que el cuerpo combate la enfermedad. Sonia se vio obligada a mudarse a Cleveland y yo volví a quedarme solo, abandonado en la gran ciudad sin un medio de subsistencia.
Ariadna Giménez 12:05: Madre mía, podríamos decir que el señor Lovecraft era un emo de su época. Y como pueden ver, esa fama de oscurito y de negativo no se la forjó porque sí.
Joseba Bajo (como Lovecraft): Caminaba por las calles y tan solo escuchaba idiomas extraños que provenían de las bocas de gentes aún más extrañas, como si fuese un extranjero en mi propio país. Me sentí aterrado. Fui engullido, devorado. Y después, la gran ciudad de Nueva York escupió mis restos. No tuve más remedio que huir, regresar a Providence, a la seguridad del hogar Phillips, junto a las tías Lillian y Annie.
Ariadna Giménez 12:57: Así que el pobre hombre se volvió, arruinado y muy rayado, otra vez para su pueblo. A partir de ese momento su ánimo fue cuesta abajo y sin frenos, aunque tal vez ese estado le llevó a escribir algunas de sus mejores obras.
Joseba Bajo (como Lovecraft): Desde mi regreso a Providence todo fue de mal en peor. Me aislé y me separé del resto de mis conciudadanos hasta el punto de que ni siquiera era capaz de pasear a la luz del día. Mi cuerpo se marchitó a la misma velocidad que mis finanzas. El frío, el hambre y la enfermedad se instalaron en mi vida cotidiana, infames inquilinos que me arrastraron a través del lodo hasta hacerme entender que yo era un fracasado. Howard Phillips Lovecraft era un fracasado. Paradójicamente, fue entonces cuando escribí mis mejores relatos, como si el horror cotidiano, convertido en infame musa, hubiese acudido para alimentar mi alma. Hubiese preferido que alimentase mi estómago. Las musas jamás pusieron comida en mi plato. Jamás aliviaron el frío.
Ariadna Giménez 14:28: Si a estas alturas no les parece una vida oscura, esperen a escuchar el final del famoso escritor. Lo que escucharán a continuación no es apto para almas sensibles. […] Apenas reconocido en vida, a día de hoy su obra ha sido traducida a más de 25 idiomas y su nombre es uno de los más relevantes en cuanto al horror de ficción se refiere. Más allá de su obra, se le considera un genio de la literatura de terror y uno de los escritores más influyentes del género fantástico del siglo XX.
Joseba Bajo (como Lovecraft): Dicen que hoy en día hay quien venera mi obra. Dicen que hay literatos que emulan los mundos que de mi imaginación surgieron, que hay quien redacta sesudos ensayos sobre mis visiones y los horrores que concebí. Pero esa jamás fue mi intención. Un caballero debe cultivar cuantas bellas artes pueda, y la escritura tan solo fue una de mis aficiones.
Ariadna Giménez 16:10: En la literatura de Lovecraft normalmente se repiten varios temas característicos de su obra: el conocimiento de lo prohibido, la influencia de razas extraterrestres, la culpa atávica, la imposibilidad de escapar del destino fatal, el racismo y también los riesgos cada vez mayores de la ciencia. El relato de hoy está inspirado en uno de los mejores amigos del autor. Durante su infancia convivió con la compañía de un audaz gato negro […]. Su afecto por los gatos se acrecentó de manera significativa durante toda su vida. Para Lovecraft, los gatos y los humanos coinciden en la misma atracción por el horror, salvo que los felinos en ningún caso se convierten ellos mismos en algo horroroso. En Sólo el Penitente Pasará, «Los gatos de Ulthar», un cuento de H. P. Lovecraft, con la narración de Iñaki Tovar, el cerebro positrónico de Teatro Robótico de Misterio.
[…]Iñaki Tovar 29:11: Acabas de escuchar «Los gatos de Ulthar», de H. P. Lovecraft, con la maravillosa introducción de Ariadna Giménez y Joseba Bajo, interpretado y sonorizado por el que os habla, Iñaki Tovar. Esperamos de verdad que os haya gustado. Y seguro que más de uno se lo pensará antes de volver a pensar en hacerle daño a un gato. Bueno, ahora, como sabéis, vamos a pasar a responder todos los comentarios que dejasteis en el último programa de Sólo el Penitente Pasará, nuestro desternillante especial de Halloween. […]
Iñaki Tovar 36:19: Y ahora sí, damos por finalizado el episodio de hoy con este cuento de «Los gatos de Ulthar», que esperamos que hayas disfrutado muchísimo. Te invitamos a continuar escuchando todos los programas que te esperan en Teatro Robótico de Misterio, con nuestros tres podcasts, y dentro de poco con muchas novedades suculentas que contarte. Para empezar, el próximo domingo tocará un programa especial de 7 Pecados Digitales, y después de eso ya se avecina una nueva serie maravillosa de Joseba, de la que no os voy a desvelar todavía el título, pero que vais a flipar seguro. Mientras tanto, penitentes, os invito a seguirnos en nuestras redes sociales y a través de nuestro canal de Telegram. Y si te gusta lo que hacemos, invítanos a un café. Muchísimas gracias por todo, penitentes, y nos escuchamos en el siguiente programa.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «Los gatos de Ulthar»?
De cómo nació la ley que prohíbe matar gatos en Ulthar, un pueblo imaginario más allá del río Skai. Una pareja de viejos mata a los gatos de los vecinos; cuando desaparece el gatito de Menes, un huérfano que viaja con una caravana de peregrinos, el niño reza al sol, los gatos del pueblo desaparecen una noche y, una semana después, en la cabaña de los viejos solo quedan dos esqueletos descarnados.
¿Quién escribió «Los gatos de Ulthar» y cuándo se publicó?
H. P. Lovecraft lo escribió el 15 de junio de 1920 y se publicó en noviembre de ese año en The Tryout, una revista amateur. Weird Tales lo reeditó en febrero de 1926 y en 1933. Es uno de sus cuentos de inspiración dunsaniana y uno de sus favoritos personales.
¿Qué significa el final de «Los gatos de Ulthar»?
Que los gatos de Ulthar respondieron a la plegaria de Menes y devoraron a la pareja que los mataba: por eso vuelven gordos y lustrosos, por eso no prueban la comida en dos días y por eso en la cabaña solo quedan dos esqueletos limpios. Lovecraft no lo dice en ningún momento; deja que lo deduzcas, y la ley del pueblo es la confirmación.
¿Qué relación tiene «Los gatos de Ulthar» con Randolph Carter y el Ciclo del Sueño?
Es la primera aparición de Ulthar, que luego forma parte de las Tierras del Sueño. Atal, el hijo del posadero que ve el rito de los gatos, reaparece adulto en «Los otros dioses» y, convertido en patriarca de tres siglos, en La búsqueda en sueños de la ignota Kadath, donde Randolph Carter visita Ulthar y los gatos del pueblo lo rescatan de las bestias lunares. En esa novela se menciona también a los gatos de Saturno, enemigos de los gatos de la Tierra.
¿Dónde puedo escuchar «Los gatos de Ulthar» en audio?
Aquí mismo, en el reproductor de arriba, y en iVoox, Spotify o YouTube, dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará, con presentación del autor a dos voces y la narración de Iñaki Tovar. Es gratis.
Sigue escuchando
- Nacido de hombre y mujer, de Richard Matheson: el episodio siguiente. Otro niño encerrado, pero este no reza. Gotea.
- Especial Jajajalogüin: el programa anterior, cuyos comentarios leemos aquí. Para entender lo de #LargaVidaBestia.
- La ventana tapiada, de Ambrose Bierce: otra fiera en la oscuridad de una cabaña y otro final que no se ve, se deduce.
- Bestia, ficción original de Teatro Robótico de Misterio: el personaje más hambriento de la casa, al que Ayala quería darle un sobre de comida húmeda de gato. Larga vida.
¿Tu gato te ha mirado raro durante el relato? Cuéntanoslo en los comentarios: los leemos en voz alta en el siguiente programa, delante de todos los penitentes. Y si quieres que el teatro siga abierto y gratis, puedes invitarnos a un café o asomarte a nuestro Telegram. Que ustedes lo pasen mal.





