Asedio a la Casa Roja, de Sheridan Le Fanu: audiorrelato dramatizado

Asedio a la Casa Roja, de Sheridan Le Fanu: audiorrelato dramatizado

El relato de Le Fanu, autor de «Carmilla», sobre una mano pálida que asedia una casa de Dublín en 1753. Ficha, título original, final explicado y lo que dijimos en el programa.

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El relato de Le Fanu, autor de «Carmilla», sobre una mano pálida que asedia una casa de Dublín en 1753. Ficha, título original, final explicado y lo que dijimos en el programa.

«Asedio a la Casa Roja» es un relato de fantasmas de Joseph Sheridan Le Fanu, el autor irlandés de «Carmilla»: la historia de una mano pálida y regordeta que, en 1753, asedia a una familia de Dublín hasta echarla de su casa de tejado rojo. En inglés se conoce como An Authentic Narrative of the Ghost of a Hand y nació como un capítulo de la novela The House by the Churchyard (1863). Lo dramatizamos en Sólo el Penitente Pasará con Iñaki Larruskain contando los hechos y con el propio Le Fanu, resucitado por Joseba Bajo a base de ayahuasca, presentándose en primera persona. Dieciocho minutos de golpecitos en el cristal. Luego ya nos cuentas si vuelves a abrir la puerta sin mirar.

RelatoAsedio a la Casa Roja (An Authentic Narrative of the Ghost of a Hand; también «Some Odd Facts about the Tiled House»)
AutorJoseph Sheridan Le Fanu (Dublín, 1814 – Dublín, 1873)
Publicación originalCapítulo XII de la novela The House by the Churchyard, serializada en Dublin University Magazine y publicada en libro en Londres (Tinsley) en 1863. Desde entonces se antologa como relato independiente
ProgramaSólo el Penitente Pasará
Estreno26 de noviembre de 2023
RepartoJoseba Bajo (Le Fanu, presentación en primera persona) · Iñaki Larruskain (relator de los hechos)
PresentaIñaki Tovar
Montaje y sonidoIñaki Tovar
Duración31 minutos (el relato empieza en el 9:37 y dura unos 18)
Escúchalo eniVoox · Spotify · YouTube · aquí arriba

Versión en vídeo


Sinopsis sin destripes

Dublín, mediados del siglo XVIII. El señor Harper, consejero municipal, alquila para su hija y su yerno, el señor Roser, una mansión deshabitada desde hace años a la que todo el mundo llama la Casa Roja por el color de su tejado. La reforma, la amuebla, se gasta un dineral. La pareja se instala en junio de 1753 y en septiembre ya ha cambiado de servicio varias veces y declara la casa inhabitable. Cuando el dueño, Lord Castle Mallard, les exige por vía legal que cumplan el contrato, Harper contesta con un informe y siete testigos. Su señoría capitula antes de pisar un tribunal.

Lo que viene a continuación es ese informe: lo que vieron la señora Roser, la cocinera, el mayordomo, la doncella y, muy a su pesar, el escéptico señor Roser. Empieza con una mano que se apoya en el alféizar de una ventana abierta, una tarde de agosto. Una mano pequeña, blanca y gordezuela, de alguien de unos cuarenta años. Nada más. Y no hace falta nada más.

Sobre Joseph Sheridan Le Fanu

Le Fanu nació en Dublín el 28 de agosto de 1814, hijo de un clérigo de la Iglesia de Irlanda. Estudió Derecho en el Trinity College, se colegió como abogado y no ejerció ni un día: prefirió el periodismo y los periódicos, varios de los cuales acabó comprando. En 1838 publicó su primer cuento en el Dublin University Magazine, revista de la que llegó a ser dueño y editor en 1861 y en la que serializó The House by the Churchyard, la novela de la que sale este relato. Tras la muerte de su esposa Susan en 1858 se encerró en casa a escribir de noche, y en Dublín le pusieron el apodo de «el príncipe invisible». Un año antes de morir, en 1873, publicó In a Glass Darkly (en español, Las criaturas del espejo), los casos del doctor Hesselius donde va «Carmilla», la vampira que Bram Stoker leyó con mucha atención antes de escribir Drácula. M. R. James, el otro gran fantasmólogo inglés, lo consideraba de primerísima fila. Aquí, como oiréis, el propio Le Fanu os lo cuenta en primera persona (4:19). No le hagáis mucho caso cuando presume: lleva un siglo y medio muerto y la ayahuasca le afecta.

Resumen completo y final explicado

⚠️ Destripe: aquí se cuenta todo, incluida la última frase. Si no lo has escuchado, dale al play y vuelve luego. La mano te espera.

La señora Roser ve la mano en el alféizar y grita; la mano se retira, despacio. Nadie ha pisado el huerto: la fila de macetas bajo la ventana sigue intacta. Esa misma noche empiezan los golpecitos en la ventana de la cocina. Un criado abre la puerta trasera, no ve a nadie y nota que un puño golpea el batiente como si quisiera entrar. El sábado siguiente la cocinera, mujer sensata, ve la misma mano con la palma contra el cristal, recorriéndolo de arriba abajo como quien busca una rendija. Pasan las semanas: la mano llama a la puerta, al principio suave, luego a puñetazos, y nadie contesta a la pregunta de quién anda ahí salvo el roce de una palma deslizándose por la madera. Un martes los golpes se trasladan a la puerta principal y duran dos horas. El 13 de septiembre un dedo blanco y fofo se cuela por el tragaluz de la despensa buscando el pestillo; la sirvienta se desmaya y al día siguiente se va para siempre.

El señor Roser es de cabeza firme: está convencido de que es una broma de algún criado despedido. Una noche oye llamar, se arma con dos pistolas y un garrote, se lleva a un criado de confianza y abre de golpe. No hay nadie. Pero una palma le sacude el brazo y algo se desliza por su costado hacia dentro. Desde ese momento deja de burlarse, porque sabe que acaba de dejar entrar al asediador. Esa noche lee la Biblia, reza (cosa que no solía hacer) y a las doce y cuarto oye la mano acariciando la puerta de su dormitorio. Al día siguiente aparece una huella en el polvo de una mesa; Roser hace que toda la casa estampe su mano derecha al lado y ninguna coincide. La mano está dentro.

La señora Roser empieza a sufrir pesadillas de las que despierta lívida sin recordar nada. Una noche su marido entra en el dormitorio y no oye su respiración. Descorre la cortina del dosel: ella yace rígida, con los ojos fijos y la frente helada, y sobre la almohada, junto a su cabeza, hay algo que él toma por un sapo. Es la mano, con los dedos apuntando a la sien. Le lanza un libro, la mano se retira sin prisa, la puerta del gabinete contiguo se cierra sola y el gabinete está vacío. La gota que colma el vaso es el niño de dos años y medio: pasa las noches en un paroxismo de terror que los médicos diagnostican como principio de hidroencefalitis. Se calma en brazos y, a los cinco minutos de volver a la cuna, gime de pánico. Hasta que la madre y la doncella ven por qué: por la puerta entreabierta de la alacena que hay tras la cabecera, la mano gordezuela sale y se posa, palma abajo, sobre la cabeza del crío. Al día siguiente los Roser abandonan la Casa Roja para siempre.

El final. Muchos años después, un anciano de apellido Roser cuenta la historia de su primo James, «el pobre Jimmy», que de niño dormía en una habitación de aquella casa de tejado rojo, demolida con el tiempo. Toda su vida, cada vez que caía enfermo o febril, Jimmy tenía la misma visión: un hombre grueso y pálido, de cara blanda y enfermiza, con peluca empolvada y traje negro bordado, al que conocía mejor que al retrato de su propio abuelo. Y lo que le parecía más horrible de aquel personaje era que tenía amputada la mano derecha. Le Fanu no explica nada más y ahí está el truco: la mano que asedió la casa era la que le faltaba a ese señor del siglo anterior, y el bebé sobre cuya coronilla se posó creció sin librarse nunca de su dueño. Quién fue, qué hizo bajo ese tejado y por qué quería al niño es cosa tuya. Buenas noches.

Claves del relato

  • Un acta notarial del terror. Le Fanu lo cuenta como un expediente: litigio, fechas, un informe con siete testigos, la cocinera «serena y sensata». Esa frialdad de atestado es lo que hace creíble la mano, y fue lo primero que señaló Ayala en los comentarios. Es la misma jugada que un siglo después harán los found footage: cuanto más burocrático el envoltorio, más duele lo que hay dentro.
  • Nunca ves al fantasma, solo la mano. Pequeña, blanca, gordezuela, «no muy joven». La imaginación hace el resto, y por eso el relato funciona tan bien en audio: nosotros ponemos los golpes en el cristal y el roce de la palma en la madera; la cara, la pones tú. Sin querer, Le Fanu inventó a Cosa de la familia Addams, pero sin gracia ninguna.
  • El asedio avanza de fuera adentro. Alféizar, ventana de la cocina, puerta trasera, puerta principal, tragaluz, pasillo, dormitorio, almohada, cuna. Cada escena da un paso más hacia lo íntimo, y el único que podía pararlo, el escéptico de la casa, es quien abre la puerta y la deja entrar. Lección gótica número uno: no abras.
  • Un relato que nació dentro de una novela. En The House by the Churchyard, la casa se llama The Tiled House (la casa de tejas) y está en Chapelizod, a las afueras de Dublín. Le Fanu intercaló esta historia como un cuento de nodriza cuando un personaje se instala allí, y los antólogos llevan siglo y medio arrancándoselo a la novela porque se sostiene solo. La traducción que dramatizamos la rebautiza como Casa Roja y llama Roser a los Prosser del original.
  • El final no cierra, contagia. No hay exorcismo ni explicación: la casa se demuele y la mano sigue viva en las fiebres de un adulto. Es terror sin resolución, el que practicarán después M. R. James y, mucho más tarde, cualquier japonés con una cinta de vídeo maldita.

Lo que dijimos en el programa

Iñaki presenta a Le Fanu como «uno de nuestros imprescindibles» y lo hace por la vía habitual de la casa: Historias y Sobrenatural, los programas de Juan José Plans en Radio Nacional de España que nos prometían pasarlo «de miedo, con miedo» (1:41). Lo vende como la típica historia de casa encantada, familia que llega a una gran mansión, pero con una pega: el mal viene «en forma de manos rugosas, carnosas, regordetas, blanquecinas, amenazantes, siempre detrás de cada miembro de la familia» (2:41). Y anuncia el truco del episodio: le ha pedido a Joseba «un poco de ayahuasca» para traer a Le Fanu al mundo de los vivos unos minutos, a que se presente él mismo (3:11).

El Le Fanu de Joseba habla de Dublín, del Trinity, del Dublin University Magazine, de Poe y Dickens, de la herencia irlandesa de folclore y supersticiones, y de la casa como «un ente que respira y que guarda en su interior los ecos de las tragedias pasadas» (6:36). Que el autor diga que esta es una de sus obras más emblemáticas es licencia poética del muerto: su obra emblemática es «Carmilla» y lo sabe.

En el comentario final, Iñaki celebra «otro relato gótico con mano incluida» y recuerda el anterior, «La mano» de Maupassant: «dan mucho juego» (28:40). Las dos imágenes que quiso dibujar en vuestra cabeza son la mano apuntando «con sus dedos sibilinos» a la sien de la señora Roser y la palma «apoyándose contra la coronilla del pobre bebé». Le ponen los pelos de punta a él, que la ha montado (29:03).

Lo que dicen los penitentes

Once comentarios del público, diez en iVoox y uno en Spotify (en YouTube, silencio sepulcral, como corresponde), para un episodio que pasa de las 9.000 escuchas. Casi nadie conocía el relato, varios lo descubrieron por Le Fanu y por «Carmilla», y el elogio se reparte entre la atmósfera y las voces de Larruskain y Joseba. La única queja, repetida por dos oyentes: la introducción es larga. Les respondimos que nos gusta crear ambiente y que el audio se puede adelantar, cosa que sabemos que no vais a hacer. Víctor preguntó cuál era el otro relato de manos y le mandamos a «La mano» de Maupassant, que para eso está el canal.

«En este asedio fantasmal desde el primer párrafo le da esa veracidad y formalidad… mediante esa especie de «acta de hechos» con los testimonios de tantos testigos.»

ayala · iVoox

«Tampoco conocía este relato del autor de Carmilla y, efectivamente, lo he pasado, como quería el maestro Juan José Plans, de miedo con miedo!!!»

Víctor Montolí Bernadas · iVoox

«Hoy es la 1a vez que os escucho y me ha encantado el relato (no lo conocía) y sobretodo me ha encantado la narración, desde ahora tenéis un nuevo fan.»

Jaime Fernandez · iVoox

«Deliciosa historia! Por poco me la pierdo por la introducción tan larga, pero cuando entran en materia… uuuufffff te atrapa el relato!»

AKUMA RIDER · Spotify

Transcripción de la introducción y del comentario

Leer la transcripción: introducción, Le Fanu en primera persona y comentario final

Iñaki Tovar 1:12: Ya sabes que tú, sí, tú también puedes ser uno de esos autores invitados enviándonos tus relatos a relatos@teatroroboticodemisterio.com, porque aquí lo que más nos gusta en este mundo es sonorizar tu imaginación. Pero hoy toca sonorizar a un autor clásico básico: estamos hablando de Joseph Sheridan Le Fanu. Uno de nuestros imprescindibles, uno de los que nos ha inspirado durante toda la vida en Radio Nacional de España, con Juan José Plans y su programa Historias y su programa Sobrenatural, a los que siempre rendimos homenaje. Uno de los que siempre nos prometía pasarlo de miedo, con miedo. Uno que, en definitiva, propone la típica historia de casa embrujada: la típica historia en la que una familia llega a una casa nueva, a una gran mansión, en este caso con un tejado rojo carmesí bajo el cual suceden acontecimientos asombrosos.

Y es que de toda la vida, en la literatura de terror, existe la fijación por los lugares que albergan esos hechos luctuosos, esos hechos misteriosos que acechan a sus protagonistas, ya sea de formas espirituales, etéreas, o de formas carnales. Y en este caso, una vez más, en forma de manos rugosas, carnosas, regordetas, blanquecinas, amenazantes, siempre detrás de cada miembro de la familia. No puedes imaginar la pesadilla que alberga, que esconde, este «Asedio a la Casa Roja» de Joseph Sheridan Le Fanu. Además, le he pedido a Joseba un poco de ayahuasca para hacer un pequeño ritual y traer a Le Fanu de vuelta al mundo de los vivos en esta noche, solo por unos minutos, para contarnos él en primera persona su historia, su pasión y de qué va este cuento: «Asedio a la Casa Roja».

Joseba Bajo, como Le Fanu 4:19: Me llamo Joseph Sheridan Le Fanu. Nací en la agitada Dublín del año 1814, en el seno de una familia con raíces literarias y eclesiásticas. Mi madre, una escritora talentosa, y mi padre, un clérigo, me inculcaron un amor por las historias y un respeto por el conocimiento. En el Trinity College de Dublín, donde estudié Derecho, me vi atrapado entre las lógicas del mundo jurídico y las llamadas de las musas literarias. […] Como joven escritor me sumergí en el periodismo, trabajando para el Dublin University Magazine. Este periodo fue crucial: en él descubrí la complejidad de la sociedad irlandesa, sus contradicciones y sus fantasmas. Mi incursión en la literatura de terror y misterio se vio profundamente influenciada por mis contemporáneos, como Edgar Allan Poe y Charles Dickens. Pero fue mi herencia irlandesa, rica en folclore y supersticiones, la que realmente moldeó mi estilo narrativo.

«Asedio a la Casa Roja», una de mis obras más emblemáticas, nace de esta fusión entre lo gótico y lo folclórico. En ella exploré el tema del retorno de los muertos y la influencia del pasado en el presente, un motivo recurrente en mi trabajo. La historia, ambientada en una mansión misteriosa, juega con la idea de que los edificios, al igual que las personas, pueden ser portadores de secretos y de historias oscuras. La casa en sí, con su distintivo tejado rojo, se convierte en un personaje más: un ente que respira y que guarda en su interior los ecos de las tragedias pasadas. […] Fui un pionero en el uso de lo sobrenatural para comentar sobre la sociedad, un enfoque que inspiró a futuros escritores como Bram Stoker y M. R. James. En mis últimos años me alejé del ojo público, sumido en la escritura y en mis propios pensamientos. […] En «Asedio a la Casa Roja» descubriréis cómo el pasado puede aferrarse al presente, cómo los secretos sellados bajo tejas carmesí pueden despertar para reclamar lo que una vez fue suyo. Personajes atormentados, apariciones espectrales y un enigma que va a desafiarte a cada paso. Os invito a cerrar los ojos, a abrir vuestros sentidos y a sumergiros en la oscuridad de la historia. Dejad que mi voz os lleve a través de los corredores de esta casa maldita, a un viaje donde la línea entre lo real y lo imposible se desvanece. La función está a punto de comenzar. ¿Os atrevéis a escuchar?

[…]

Iñaki Tovar 28:04: Acabas de escuchar «Asedio a la Casa Roja», un relato de terror de Joseph Sheridan Le Fanu, interpretado por Joseba Bajo como el narrador de la introducción y por mi tocayo Iñaki Larruskain como ese relator de los hechos. Montado y sonorizado por servidor, el que os habla, Iñaki Tovar. Qué bien, ¿eh? Otro relato gótico con mano incluida. ¿Os acordáis de la última vez que tuvimos un relato de una mano, verdad? Os dejo por aquí el enlace, si os gustan los relatos con manos tétricas de protagonistas. La verdad es que dan mucho juego. Y no me digáis que no son perturbadoras esas imágenes que esperamos haber dibujado en vuestra imaginación: esa mano regordeta, blanquecina, apuntando con sus dedos sibilinos a la sien de la mujer del protagonista, o apoyándose contra la coronilla del pobre bebé. Buah, me pone los pelos de punta a mí.

Pues hasta aquí, penitentes. Muchísimas gracias por escuchar este relato. Ya sabéis que en la factoría de Teatro Robótico de Misterio no paramos y seguimos ideando y planeando maldades sonoras para vosotros. […] Compartimos en general esta emoción, esta ilusión por el género de la fantasía sonora, del drama atmosférico, que tanto nos gusta, presentado en este Audiomascope sello de la casa con el que siempre pretendemos, pues eso, hacéroslo pasar de miedo con miedo. Así que nada más, penitente. Nos vemos en el siguiente programa. Gracias y un abrazo muy grande. Adiós.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Asedio a la Casa Roja»?

De una familia de Dublín, los Roser, que en 1753 alquila una mansión de tejado rojo y la abandona a los tres meses porque una mano pálida y regordeta, sin cuerpo visible, llama a las ventanas, entra en la casa y acaba posándose sobre la almohada de la esposa y sobre la cabeza del hijo pequeño. El relato se presenta como el informe de un litigio, con siete testigos.

¿Quién escribió «Asedio a la Casa Roja» y cuál es su título original?

El escritor irlandés Joseph Sheridan Le Fanu (1814-1873), autor de «Carmilla». En inglés se conoce como An Authentic Narrative of the Ghost of a Hand y es el capítulo XII de su novela The House by the Churchyard, publicada en libro en 1863. Allí la casa se llama The Tiled House y la familia, Prosser.

¿Qué significa el final de «Asedio a la Casa Roja»?

Que la mano tenía dueño. Décadas después, un primo de la familia que de niño dormía en la casa (casi seguro el bebé de la cuna) sigue viendo en sus fiebres a un hombre grueso y pálido, con peluca empolvada y traje negro del siglo XVIII, al que le falta la mano derecha. Le Fanu no explica quién era ni qué quería: el espanto es que la mano no se quedó en la casa demolida, sino en la cabeza de aquel niño.

¿Es un relato de fantasmas o tiene explicación racional?

Es un fantasma. El señor Roser defiende durante media historia que es la broma de un criado despedido, pero la huella en el polvo que no coincide con ninguna mano de la casa y la visión final del hombre manco cierran esa puerta. Le Fanu deja al escéptico en ridículo con mucha elegancia.

¿Dónde puedo escuchar «Asedio a la Casa Roja» en audio?

Aquí mismo, en el reproductor de arriba, y en iVoox, Spotify y YouTube, dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará. Es gratis y el relato empieza en el minuto 9:37, para los que tenéis prisa.

Sigue escuchando

  • La mano, de Guy de Maupassant: la otra mano del catálogo, esta disecada y colgada de la pared. Hasta que deja de estarlo.
  • La casa del juez, de Bram Stoker: el alumno de Le Fanu y otra casa que no debió alquilarse. Con ratas.
  • La ventana tapiada, de Ambrose Bierce: lo que entra por una ventana abierta en una cabaña de Ohio. Peor que una mano.
  • El guardavías, de Charles Dickens: el contemporáneo que Le Fanu cita como influencia, con su propio espectro que hace señas.

¿Has vuelto a mirar la ventana de la cocina? Cuéntanoslo en los comentarios: los leemos y los contestamos, incluso los que dicen que la intro es larga. Y si quieres que el teatro siga abierto y gratis, puedes invitarnos a un café o asomarte a nuestro Telegram. Que ustedes lo pasen mal.

Tienta a los demás
Presentado por
Iñaki Tovar

Iñaki Tovar dirige el marketing y la comunicación de Teatro Robótico de Misterio y es creador, director y presentador de los podcasts 7 Pecados Digitales y Sólo el Penitente Pasará. Monta y sonoriza buena parte de los audiorrelatos de la casa, firma la dirección visual y el arte generativo de El Vacío (donde además pone voz a Nímet Ruhr) y confiesa haber descubierto más de un clásico del terror de madrugada, en «Historias» de Radio Nacional.

Escribe las fichas de esta web, de las audioseries originales a los audiorrelatos de terror y de ciencia ficción: si algo da miedo, es culpa suya. Quién más está detrás del telón, en Quiénes somos.

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