«La noche» (La Nuit, 1887) es un cuento de terror de Guy de Maupassant sobre un hombre que ama la noche por encima de todo, sale a pasear por París y descubre que esa noche no se va a acabar. Lo dramatizamos en el episodio 7 de Sólo el Penitente Pasará con la voz de Iñaki Larruskain y una biografía del autor narrada por Ana Vega. Quince minutos de relato, un reloj que deja de sonar y una ciudad entera que se apaga farola a farola. No lo escuches a las dos de la madrugada. O sí: tú verás.
| Relato | La noche (La Nuit) |
|---|---|
| Autor | Guy de Maupassant (1850 – 1893) |
| Publicación original | Diario Gil Blas, 14 de junio de 1887. En 1888 se incorporó a la edición ampliada del libro Clair de lune |
| Programa | Sólo el Penitente Pasará · temporada 1, episodio 7 (SPP 1×07) |
| Estreno | 12 de febrero de 2023 |
| Narración | Iñaki Larruskain |
| Biografía del autor | Ana Vega |
| Presentan | Iñaki Tovar, con la colaboración de Ariadna Giménez |
| Montaje y sonido | Iñaki Tovar |
| Duración | Unos 34 minutos (la biografía empieza en el 4:27; el relato, en el 10:19, y dura un cuarto de hora) |
| Escúchalo en | iVoox · Spotify · YouTube · aquí arriba |
Versión en vídeo
Sinopsis sin destripes
El narrador no tiene nombre, pero sí una pasión: la noche. La ama «como uno ama a su país o a su amante», con los ojos, con el olfato, con la piel. El día le cansa, le aburre, le pesa como una carga; en cuanto se pone el sol se siente más joven, más fuerte y más feliz, y sale a vagar por los bulevares o por los bosques de las afueras de París, donde oye rondar a las fieras y a los furtivos, a los que llama hermanos.
Pero algo ha pasado. ¿Fue ayer? Él cree que sí, aunque no está seguro, porque desde entonces no ha vuelto a amanecer. Lo que sigue es el relato de ese último paseo: un París luminoso de cafés, teatros y castaños encendidos que, calle a calle, se va vaciando, enfriando y apagando hasta que no queda ni un alma. Y un reloj de bolsillo que es la única compañía que le va quedando.
Sobre Guy de Maupassant
Como contó Ana Vega en la biografía que abre el episodio 4:27, Maupassant nació en Francia en 1850 y murió en 1893, con 42 años. En poco más de una década escribió seis novelas y unos trescientos cuentos, además de teatro, libros de viajes y crónicas, firmando a veces con seudónimo: Joseph Prunier, Guy de Valmont o Maufrigneuse. Fue discípulo de Flaubert, que calificó de obra maestra su primer gran relato, «Bola de sebo» (1880), publicado en Las veladas de Médan. Sus temas: los campesinos normandos, los pequeños burgueses, la guerra franco-prusiana, los líos amorosos y, cada vez más, las alucinaciones de la locura.
Esa última parte no era literatura. La sífilis le fue minando los nervios y la razón, algo que se refleja en cuentos tardíos como «¿Quién sabe?» y «El Horla», cuya versión larga publicó el mismo año que «La noche». El 1 de enero de 1892 intentó suicidarse; acabó internado en la clínica parisina del doctor Blanche, donde murió un año y medio después. Está enterrado en Montparnasse. Para Iñaki Tovar, que lo conoció de noche y por la radio en el Historias de Juan José Plans, es «uno de mis autores favoritos» y seguro que no será la última vez que pase por el Teatro 1:41.
Resumen completo y final explicado
⚠️ Destripe: aquí se cuenta el final. Si aún no lo has escuchado, dale al play y vuelve luego. Nosotros no nos vamos a ninguna parte. Él tampoco.
El paseo empieza como todos: cena, bulevares, cafés que resplandecen, un rato en un teatro del que sale incómodo por el exceso de luz, los Campos Elíseos con sus castaños fosforescentes y las bombillas eléctricas que hacen palidecer a las viejas farolas de gas. Se detiene bajo el Arco del Triunfo a mirar la avenida estrellada, entra en el Bois de Boulogne y camina mucho, mucho tiempo, con un escalofrío de exaltación que ya roza la locura.
A la vuelta todo ha cambiado. Nubes negras tapan las estrellas, hace frío, la avenida está desierta. Solo quedan dos policías y una hilera de carros de verduras rumbo a Les Halles, cuyas zanahorias, nabos y coles se encienden de rojo, blanco y verde al pasar bajo cada farola: la última imagen de color del cuento. Saca el reloj: las dos. A partir de ahí París se le muere entre las manos. En la Bastilla no distingue la columna de Julio. Un borracho, un coche de caballos que no se detiene, una mujer que le tiende la mano, un trapero que tampoco sabe la hora. Las farolas de gas, apagadas «por economía». Grita pidiendo socorro y la noche se traga su voz. Llama a timbres y aporrea puertas: nadie abre, nadie despierta. En Les Halles, que debería hervir de gente, no hay ni un manojo de verduras.
Quiere saber la hora y descubre que el reloj se ha parado. Llega a los muelles, baja la escalera hasta el Sena y hunde el brazo: el agua corre, pero fría, casi helada, casi detenida, «casi muerta». Y siente que ya no tendrá fuerzas para subir, que va a morir allí abajo, «yo también, de hambre, de cansancio y de frío». Fin.
¿Qué ha pasado? Maupassant no lo dice, y ahí está la gracia. La lectura más extendida, y la que defendió Iñaki en el programa 25:53, es que estamos oyendo a un muerto: el narrador se ha ido con la noche que tanto amaba, tal como él mismo anuncia al principio («aquello que se ama con violencia acaba siempre por matarlo a uno»), y lo que cuenta es su propia agonía vista desde dentro, con la ciudad apagándose al ritmo de su corazón. Que no recuerde si fue ayer o hace un año encaja: para un fantasma el tiempo ya no corre. El reloj parado y el río casi detenido son la misma cosa.
Claves del relato
- Un relato en primera persona que no debería poder contarse. «¿Cómo hacer comprender el hecho de que pueda contarlo?», se pregunta el propio narrador. Si ha muerto, ¿quién habla? Maupassant deja la grieta abierta a propósito, y por ella entra todo el terror.
- El París de las luces, apagado. La primera mitad es un catálogo de iluminación de 1887: gas, bombillas eléctricas, arañas de teatro, candilejas. La segunda las apaga una a una. Es el fin del mundo contado como un apagón municipal.
- El reloj como último amigo. El narrador lo saca una y otra vez; cuando no puede verlo, se consuela con su tictac. Cuando el tictac cesa, se acabó. Es el objeto más terrorífico del cuento y no hace nada sobrenatural.
- Locura o fantasma: elige tu veneno. Se puede leer como un sueño, como una crisis del hombre enfermo que ya era Maupassant o como el relato de un muerto. Nuestra penitente Ayala apostó por lo clínico: el deterioro de la percepción, la angustia, el mundo que pierde color y sentido. Las tres lecturas funcionan y ninguna consuela.
- Soledad apocalíptica antes del apocalipsis. Iñaki lo emparentó con Abre los ojos, Soy leyenda o el arranque de The Walking Dead 2:50: salir a la calle y descubrir que te has quedado solo. Maupassant lo hizo con un paseante y un bastón, sin un solo zombi.
Lo que dijimos en el programa
El episodio marcó la vuelta del podcast tras el parón navideño y la cuesta de enero 1:19, con la promesa de un par de relatos al mes hasta el verano. Iñaki presentó a Maupassant como uno de sus autores de cabecera, descubierto de madrugada en las dramatizaciones de Radio Nacional de España, y confesó que ya solo el nombre le daba curiosidad por saber más de él 1:58. Antes del relato citó la frase que ya nos sabemos todos, «la noche es oscura y alberga horrores», y avisó: «hoy te espera uno de los gordos» 3:23.
La novedad del episodio fue la biografía narrada por Ana Vega, del coro de voces penitentes, que cerró con una lectura propia: «La noche» como metáfora de la sociedad y la introspección, un mensaje sobre la vida y la muerte en un relato corto pero impactante 9:25.
En el comentario final 25:53, Iñaki habló de «ese descenso a los abismos, hacia la propia muerte, hacia la propia fecha de caducidad de una persona». Su lectura: el narrador es un fantasma que nos cuenta su nacimiento a ese mundo fantasmagórico que son las calles de París apagándose. Y destacó el realismo del arranque, con los carros de verdura cambiando de color bajo las farolas y el barro de la calzada, frente a la neblina etérea que acaba envolviendo el alma del protagonista 27:19. Pidió interpretaciones en los comentarios, y los penitentes respondieron (ver más abajo).
El programa terminó leyendo los comentarios al relato anterior, «Nacido de hombre y mujer» de Richard Matheson 28:04, con saludos a Raúl Barrio, a Eduardo Bautista desde una Bogotá lluviosa, a Marta, a Ayala, a Eva Long y a José Luis Bajo García, entre otros, y anunciando un especial de 7 Pecados Digitales para la semana siguiente.
Lo que dicen los penitentes
11 comentarios entre iVoox y YouTube (en Spotify, silencio sepulcral, como corresponde). Unanimidad en la narración de Iñaki Larruskain y en la ambientación, y dos penitentes que hicieron los deberes de interpretación que pidió Iñaki: uno vio depresión, otra vio sífilis. Hubo también una felicitación por la biografía de Ana Vega, un oyente que llegó por primera vez y se quedó, saludos desde Tijuana y hasta una corrección filológica.
«No cabe duda que este es uno de los cuentos más oscuros de Maupassant y excelente narración y ambientación.»
Juan Luis Flores Diaz · iVoox
«La noche era una depresión eterna del personaje. Amaba la oscuridad porque quizá no conocía o no quería conocer otra cosa.»
Victor Manuel Palomares Lara · iVoox
«Maupassant logra este sublime relato, donde tal vez plasma su locura.»
ayala · iVoox
«Ana Vega, gracias por llamarlos cuentos y no relatos. […] Existen cuentistas, no hay relatistas.»
Losange Sable · iVoox
Transcripción de la introducción, la biografía y el comentario
Leer la transcripción: introducción de Iñaki Tovar, biografía por Ana Vega y comentario final
Iñaki Tovar 1:19: Hoy retomamos temporada después del parón navideño y el principio de la cuesta de enero. Ahora, por fin, de aquí hasta verano vamos a seguir ofreciendo un par de veces al mes esos relatos que tanto os gustan, con tintes oscuros. Y en el día de hoy os traemos uno de esos clásicos básicos del terror. Hablamos de uno de mis autores favoritos, de esos que he escuchado cientos de veces y que he leído gracias a los maravillosos programas de Radio Nacional de España, de Historias, de Juan José Plans, que ya me habéis oído mencionar muchas veces porque ha sido una gran influencia para mí. El autor del que os hablo, que ya solo por el nombre me provocaba muchísima curiosidad por saber más de él, es Guy de Maupassant: un renombradísimo autor francés especializado en el relato corto y en la historia truculenta, fantástica, misteriosa y oscura, de la cual somos muy forofos por aquí.
No os doy más detalles de él porque nuestra compañera penitente Ana Vega, que forma parte de ese coro maravilloso de voces penitentes de Sólo el Penitente Pasará, se ha encargado de narrar para vosotros una pequeña biografía para introducirnos en el universo, en lo que se cocía en la cabeza y en las circunstancias que rodeaban a este autor. Una manera maravillosa de entender mejor el contexto del relato que os traemos hoy. Un relato oscuro por demás, un relato desconcertante que a mí me retrotrae a esos momentos de pelis tan emblemáticas como Abre los ojos, o su remake Vanilla Sky, incluso Soy leyenda, o el primer capítulo de The Walking Dead: ese momento de salir a la civilización y darte cuenta de que te has quedado solo. También me retrotrae a una frase muy conocida por aquí, de la que ya hemos hablado, por ejemplo, en el capítulo dedicado a esa larga noche de Juego de Tronos: «la noche es oscura y alberga horrores». Pues hoy te espera uno de los gordos en este relato. Así que prepárate, abrígate bien con los cascos y vamos con Ana Vega y su biografía de Guy de Maupassant.
Ana Vega 4:27: Guy de Maupassant nació en Francia en 1850 y murió en 1893. Fue un escritor y poeta naturalista francés. Su extensa obra incluye seis novelas, unos trescientos cuentos, seis obras de teatro, tres libros de viajes, una antología de poesía y numerosas crónicas periodísticas. Escribió bajo varios seudónimos: Joseph Prunier en 1875, Guy de Valmont en 1878 y Maufrigneuse de 1881 a 1885. Es considerado uno de los mejores escritores de cuentos cortos de todos los tiempos y uno de los más importantes de la literatura francesa. […] Su prosa tiene la virtud de ser sencilla pero directa, sin artificios. Sus historias transmiten con una fidelidad absoluta la sociedad de su época, pero lo que más lo caracteriza es lo impersonal de su narración: jamás se involucra en la historia y se manifiesta como un ser omnisciente que se limita a describir detalladamente sus observaciones. […]
Se trasladó a vivir a París con su padre tras la derrota francesa en la guerra franco-prusiana de 1870. Comenzó a estudiar Derecho, pero reveses económicos familiares y la mala relación con su padre le obligaron a dejar unos estudios que de por sí no le convencían y a trabajar como funcionario en varios ministerios, hasta que publicó en 1880 su primera gran obra, «Bola de sebo», en Las veladas de Médan. El relato, de corte fuertemente realista según las directrices de su maestro Flaubert, fue calificado por este como una obra maestra. […] Sus temas favoritos eran los campesinos normandos, los pequeños burgueses, la mediocridad de los funcionarios, la guerra franco-prusiana, las aventuras amorosas o las alucinaciones de la locura. […] Su carácter pesimista, misógino y misántropo estaba motivado por la poderosa influencia de su mentor, Gustave Flaubert, y por las ideas de su filósofo de cabecera, Schopenhauer.
Atacado por graves problemas nerviosos, síntomas de demencia y pánico heredados y como consecuencia de la sífilis, reflejados en varios de sus cuentos, como «¿Quién sabe?», escrito ya en sus últimos años de vida, intentó suicidarse el 1 de enero de 1892. El propio escritor lo confesó por escrito: «Tengo miedo de mí mismo. Tengo miedo del miedo. Pero, ante todo, tengo miedo de la espantosa confusión de mi espíritu, de mi razón, sobre la cual pierdo el dominio y a la cual turba un miedo opaco y misterioso». Tras algunos intentos frustrados en los que utilizó un abrecartas para degollarse, fue internado en la clínica parisina del doctor Blanche, donde murió un año más tarde. Está enterrado en el cementerio de Montparnasse, en París.
«La noche» es un claro ejemplo de la prosa clara y concisa de Maupassant. La narración es directa y efectiva y utiliza detalles evocativos para crear una elaborada atmósfera de tensión y misterio. Otro rasgo característico de su estilo naturalista: describe detalladamente el entorno y utiliza la descripción objetiva para crear sensación de realismo. Se podría decir que la noche es una metáfora que gira en torno a la sociedad y la introspección, con la que Maupassant logra transmitir un mensaje profundo sobre la vida y la muerte a través de un relato corto pero impactante. Hoy, en Sólo el Penitente Pasará, rendimos tributo a Guy de Maupassant con la voz de Iñaki Larruskain en la dramatización de «La noche».
[…]Iñaki Tovar 25:45: «La noche», de Guy de Maupassant, montado y sonorizado por el que os habla, Iñaki Tovar. Vaya tela de relato, ¿eh? ¿Qué os ha parecido? No me digáis que no nos deja con una sensación superinquietante. Ese descenso a los abismos, hacia la propia muerte, hacia la propia fecha de caducidad de una persona que, como bien indica al principio del relato, acaba sucumbiendo a lo que ama violentamente. En este caso él ama violentamente la noche, y violentamente se va a ir con ella. Eso es lo que nos deja vislumbrar, las conclusiones que podríamos sacar de este relato. Me interesaría mucho que en la cajita de comentarios comentaseis vuestra interpretación.
A mí me parece una descripción superrealista, desde el punto de vista de la psique y del subconsciente humano, de cómo ese descenso a la propia muerte se puede materializar en tu mente en forma de alucinación, si podemos llamarla de alguna manera. Me encanta cómo al principio del relato él dice «ayer me pasó algo raro… ¿fue ayer? No me acuerdo de cuándo fue». Es decir, que ahí donde acaba el relato, con él sumergiendo el brazo en esas frías aguas y notando cómo hasta el río se va a parar, igual que su propio corazón, de alguna manera es un fantasma contándonos su historia, contándonos su nacimiento a ese mundo fantasmagórico que son esas calles de París que se van apagando a su alrededor. Me parecen magistrales esos tintes de realismo del principio, describiendo cómo las luces alumbran de manera distinta según los colores de la verdura, cómo puedes notar la suciedad del barro mientras los carros pasan por encima, y luego todo se va llenando de una neblina misteriosa, etérea, fantasmal, que acaba envolviendo su propia alma. Guy de Maupassant, uno de los autores de referencia de este podcast, que seguro que vendrá y nos acompañará con otros muchos relatos.
[Lectura de los comentarios a «Nacido de hombre y mujer» y despedida.]Preguntas frecuentes
¿De qué trata «La noche» de Maupassant?
De un hombre que ama la noche y sale a pasear por París como cada día. Esta vez la ciudad se va vaciando y apagando a su alrededor, nadie responde a sus gritos, su reloj se para y acaba junto al Sena convencido de que va a morir allí. El cuento nunca aclara si es un sueño, una alucinación o el relato de un muerto.
¿Quién escribió «La noche» y cuándo se publicó?
Guy de Maupassant, el gran cuentista francés del siglo XIX. Se publicó en el diario parisino Gil Blas el 14 de junio de 1887 y en 1888 pasó a la edición ampliada de su libro Clair de lune.
¿Qué significa el final de «La noche»?
El narrador hunde el brazo en un Sena casi helado y siente que morirá allí de hambre, frío y cansancio. La lectura más común es que ya está muerto cuando empieza a contar: la noche que amaba se lo ha llevado, y por eso no sabe cuánto tiempo ha pasado. Otras lecturas lo ven como una pesadilla o como el retrato de la enfermedad mental que sufría el propio Maupassant.
¿Es «La noche» de Maupassant lo mismo que «La noche boca arriba» de Cortázar?
No. «La noche boca arriba» es un cuento de Julio Cortázar de 1956 sobre un motorista accidentado que sueña que es un indio perseguido por los aztecas. No tienen nada que ver más allá del título, aunque los dos juegan con la duda de qué es real.
¿Dónde puedo escuchar «La noche» de Maupassant en audio?
Aquí mismo, en el reproductor de arriba, y gratis en iVoox, Spotify y YouTube, dentro del podcast Sólo el Penitente Pasará. Narra Iñaki Larruskain; la biografía del autor, Ana Vega.
Sigue escuchando
- La mano, de Guy de Maupassant: el otro relato suyo que hemos dramatizado. Una mano disecada encadenada a la pared y un inglés que duerme con tres revólveres. Adivina por qué.
- El centinela: el episodio siguiente. Otro solitario, otra cosa esperando en la oscuridad.
- Nacido de hombre y mujer, de Richard Matheson: el relato anterior, con Ariadna Giménez encadenada en un sótano. Sus comentarios se leen en este programa.
- La ventana tapiada, de Ambrose Bierce: otro final que no es lo que parece, con fogonazo incluido.
¿Fantasma, pesadilla o sífilis? Deja tu interpretación en los comentarios: las leemos en voz alta en el siguiente programa y a veces hasta las entendemos. Y si quieres que el teatro siga abierto y gratis, puedes invitarnos a un café o asomarte a nuestro Telegram. Que ustedes lo pasen mal.





